Ficciones


Hazañas zarpadas

Publicado el 25 de abril de 2008.
La barra brava va pa’ la cancha. Canallas, casaca a rayas. Las caras marcadas, las gargantas raspadas. Mala facha. Baranda a cancha baja atrás. La chala daña, la pasan mal.
Pasada la valla, la barra da masa. ¡Batalla Campal! Tras la avalancha falta paz: Paf! Paf! Ahhhh!!! Pará, ¡pará!. Pachá, fana canalla, faja a maracas para sacar plata. Más allá ‘taba Larva, flashada a rama, calzaba navaja. Facaba, mataba...’taba para atrás.
¿La cancha?, sangrada: acá, allá, más allá. Larva and Pachá rajan tras la (...)

La abuela de Pedro

Publicado el 14 de abril de 2008.
— Papá
— ¿Qué le pasa m’ijo?
— Que no quiero dormir más en la pieza de la abuela.

Identidad

Publicado el 11 de octubre de 2006.
Una vez más, batiendo records de estupidez, he perdido mi documento. El próximo será mi... cuadruplicado. Los documentos y las gomas de borrar, al menos los mios, son objetos destinados a la dimensión de las cosas perdidas. Allí deben estar, haciendose un lugar entre inocencias.
Sin embargo, los perjuicios que ocasiona el extravío de uno y otro objeto son bastante distintos. La goma es más fácil de suplir: siempre cabe la posibilidad de encontrar una no muy mordida en algún lápiz chino (de esos (...)

La ciruela mágica

Publicado el 19 de septiembre de 2006.
El viernes pasado, un par de días después de la resurreción de este blog, recibi un email de mi amiga Sandrina a quien todavía no conozco personalmente. Fue ella la primera en hacerme saber que se alegraba que volviera a escribir, después fue mi papá y hace un rato yo. Pues gracias a todos, ya valió la pena.
Entre otras cosas, en ese email Sandra me propuso participar de un incipiente blog colectivo que sólo pudo pergeñar una mente marabichosa como la de ella. "Nuestro mundo es una ciruela" se (...)

Azul, mi amor de invierno

Publicado el 17 de septiembre de 2006.
Azul, es difícil empezar a escribir esta carta. Es que hace mucho que no escribo, pero más tiempo hace que no me pasaba algo como vos. Sí, ya sabés que soy cursi.
¿Cuándo te conocí? No me acuerdo el día exácto, pero sé que era de noche y hacía mucho frío. Si sé dónde: fue en la farmacia ¿te acordás? La farmaceutica se sonrió suspicazmente cuando te miré; creo que lo entendío todo mucho antes que nosotros.
Que torpe lo mio al principio, no sabía ni cómo tratarte. Me daba vergüenza hablarte, contarte cosas (...)

Poco cambio

Publicado el 15 de agosto de 2005.
Hubo un dia que fue comun a todos, pero muy especial para Juan González, el contador. Fue el dia que le llegó por correo la caja que cambiaría su vida. Dos semanas antes, en su oficina donde todo goza de aburrida perfección, recibió un llamado.
─ Contador, llaman de una empresa de electrodomésticos y sólo desean hablar con usted. ─ avisó por el interno la secretaria, fingiendo ese respecto que no le tenía. br> ─ Está bien, pasemeló ─ aceptó González, algo molesto. ─ Si... ¿señor González? ─ (...)

La habitación

Publicado el 8 de julio de 2005.
Entre muchos tachones y una caligrafía que a fuerza de teclado está cada vez más horrible, sobreviven los últimos textos que hice para el a href="http://www.textosypretextos.com.ar/...">taller de escritura /a>.
Antes de que pierda el cuaderno o, más probable, el coraje de mostrarlos, voy a ir publicando acá algunos de ellos, acompañados de la consigna que los parió (por cesárea).
La mayoría de estos textos fueron escritos en clase, un martes a la tarde (...)

Mi carrera secreta

Publicado el 5 de julio de 2005.
En Córdoba es casi imposible jugar a las Carreras Secretas, esas que el Negro Dolina describía en un cuento:
Se trata de elegir en la calle a una persona de caminar ágil y proponerse alcanzarlo antes de llegar a un punto establecido. Esta rigurosamente prohibido correr. Antes del comienzo de cada justa, se deciden las recompensas y penalidades: si llego a la esquina antes que el pelado, aprobare el exámen de lingüística.
Esto sucede no por falta de ágiles competidores, mucho menos por ausencia (...)

Los mimos y las masas

Publicado el 9 de mayo de 2005.
"Susana amasa la masa", acataba mi lápiz, con la punta filosa casi lista para apuñalar. Al lado, muchos garabatos contrastaban la hoja Rivadavia, acusando un gran fastidio acumulado.
Por fortuna, gracias a mi prolífica imaginación infantil nunca sucumbí al invasivo sopor. Las gansadas prolijas con tiza blanca o azul sólo motivaron a soñar otros mundos .
Cuando mis ojos apagaban la luz podía disfrutar, pongamos por caso, a Maradona gritando un gol magistral visto sólo por mi; o quizás a un (...)

El taller, gimnasio de la neurona

Publicado el 26 de abril de 2005.
Mis ganas son suceptibles a muchas cosas. Al frío, a la rutina, a mis gustos, a la falta de una "idea brillante", a mis noches y mañanas. Mariconas resultaron mis ganas.
Para hacerlas mas machitas y obligarlas un poco a aparecer, hace unas semanas empecé un taller de escritura creativa coordinado por un tal Jorge Felippa, que me vine a enterar luego, es profesor, editor y escritor con flamante primer libro publicado.
La metodología del taller es simple. Se trabaja sobre algun eje temático o (...)

El Señor Triste

Publicado el 5 de febrero de 2005.
Las Grutas es un lugar con pujanza, está creciendo a un ritmo vertiginoso en los ultimos años, y la demanda de servicios y hospedaje sigue en aumento cada temporada. Su pintoresco paisaje, el mar cálido y calmo, y el hacinamiento un poco más soportable que en la costa bonaerense, hacen de este balneario un sitio elegido por miles de turistas de todo el país.
El presente grutense fue tentador para muchos comerciantes e inversionistas, pero el análisis fue un poco exagerado por el Señor Triste (...)