Azul, mi amor de invierno

Publicado el 29 de enero de 2010 por Martín Gaitán

Azul, es difícil empezar esta carta. Es que hace mucho que no escribo, pero más tiempo hace que no me pasaba algo como vos. Sí, ya sabés que soy cursi.

¿Cuándo te conocí? No me acuerdo el día exácto, pero sé que era de noche y hacía mucho frío. Si sé dónde: fue en la farmacia ¿te acordás? La farmaceutica se sonrió suspicazmente cuando te miré; creo que lo entendió todo mucho antes que nosotros.

Que torpe lo mio al principio, no sabía ni cómo tratarte. Me daba vergüenza hablarte, contarte cosas mias, que se yo... aunque te confieso que me hiciste sentir bien desde el principio, me hacías reir, yo me hacía reir. A veces me pasa así,¿sabés? Me gusta reirme, mucho me gusta, pero tengo la memoria débil y se me olvida el camino. Esa noche ni siquiera te dije mi nombre. Tampoco me lo preguntaste, claro. Creo que para vos fue más fácil. Siempre fue más fácil. Fue una hermosa noche la primera, y todas las que siguieron, mi amor de invierno. Noche tras noche lo nuestro se convirtió en ritual. Hubo mística, el puente indestructible del que habla Benedetti, pero no construído con palabras sino con silencios, con un código de caricias y calor que descubrimos juntos.

Extraño mis sábanas calientes, impregnadas de tu fulgor. Extraño despertarme con los pies enredados en vos, saber que estás ahí, abrazada al silencio que me daba paz. No quería el tono nostálgico al que está virando esta carta. Sólo quería contarte esto, e intentar hacerte sentir bien. Parece que no me sale.

El invierno se fue y vos con él. No sé dónde, Azul, no sé dónde y eso me angustia. Me dijo alguien, hace poco, que a la noche, entre sueños, te llamo. Entonces tuve que contarle, le conté de vos, de cómo apareciste en mi vida y cómo te fuiste. Le conté que cada noche te busco, que a veces creo que es un chiste, que estás escondida en el placard o bajo la cama. Pero no, te has ido. Quizas en el próximo invierno, me vengas a visitar.

En dónde sea que estes, quería que tuvieras esta carta. Algo mío, más allá del olor de mi piel que hiciste tuyo. A mí me queda este recuerdo hermoso, y esta foto que te saqué una tarde, mientras dormías.

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