Cartas de amor efímero III

Publicado el 28 de abril de 2008 por Martín Gaitán

Compañera poetisa:

Probablemente no te pase, pero para mi no hay nada más amedrentador que una cajita de texto en blanco cuando quiero escribirle algo especial a alguien especial. Bueno, sí, quizas un papel en blanco, pero este posmodernismo me tecnificó hasta los miedos.

Es que aunque de vez en cuando me gusta escribir y otras veces tengo infrecuentes impulsos de audacia —como salir semidesnudo de un rio logrando una versión libre del monstruo del lago Ness con bajo presupuesto—, en realidad se vuelve dificil hilvanar palabras que me dejen acercarme, sin saber bien a qué, sin saber bien por dónde.

Lo que sé es que fue un gran amanecer, un bello inicio de año, con la alegría de estar con amigos, contemplando el rio, bajo el sol y tu poesía.

Confesión de parte: Me quedé pensando en vos. Recién bajé las fotos, y reafirmo lo que dije: sos hermosa. Hermosa allí, así, con la valentía y la magia de escribir poesía.

¿Que sabés vos de mi? Creo que muy poco. Y aunque eso seguramente está muy bien, te molesto con algunas verdades aleatorias (no me enojo si aprestás el botón de "spam" de tu correo en este preciso momento).

Soy hincha de Boca. Me gusta tomar la leche con nesquik ahogando galletitas dulces para luego rescatarlas con la cuchara antes que se deshagan. Que feo, me siento un torturador de galletitas.

No creo en los horóscopos, en las religiones, ni en los actimel, pero sí en el "piedra libre" de la escondida, en el poder que tienen los pueblos cuando se organizan y en la energía positiva que irradia el sexo de las hormigas de Nueva Zelanda. Nunca estuve en Nueva Zelanda.

Tengo una seria tendencia a la cursilería, que a veces se camufla en la sensibilidad pero en general se evidencia cuando la lengua se te queda pegada en el paladar si estás cerca mio. Si se trata de una carta, y no sé muy bien qué quiero escribir, siempre empiezo por contar lo que me cuesta empezar cuando no sé muy bien qué quiero escribir —¿te suena?—.

De vez en cuando me gusta salir del rio semidesnudo y sentarme al lado de alguna chica que me gusta. Me asusto muchísimo cuando en vez de insultarme, ignorarme, o llamar a su novio matón, la chica me sonríe, me da conversación y me lee un poema.

Me gusta la música, aunque no soy erudito («eructito, hijo, se dice eructito» — amo Los Simpsons- ). En el cine, en cambio, me inventé algo así como un criterio personal que consiste en decir «me gustó» si la peli me gustó y «no me gustó» si sucede lo contrario. Además llevo una especie de obsesión por recordar los nombres de los actores de reparto de peliculas desconocidas que nunca vi.

Estoy convencido de que el pomo de la pasta de dientes nunca se acaba: siempre se puede sacar un poco más, siempre. Y también que lo que se siente por una mujer sólo se define cuando la ves durmiendo al lado tuyo.

Escribo y leo. Séptimo grado completo. También saco fotos: hay que apretar un botón, el aparato hace click, y el tiempo se congela.

Cuando era chico y feliz — que no fue el único tiempo en el que fui feliz, ni todo el tiempo en el que fui chico— supe algunas poesias de memoria, pero luego tuve que ocupar esas neuronas en recordar formulas de integrales. Tuve un blog que abandoné y alguna vez resucitaré desde las cenizas del spam y el olvido. Será igual de aburrido y tendrá la misma dirección: http://www.textosypretextos.com.ar.

Aunque lo disimulo, soy un nerd. Estudio y trabajo a través de computadoras. Creo en esas cosas y en internet. Son herramientas revolucionarias, e intento luchar por su democratización. Mi compu se llama "Morocha". También mi bicicleta tiene nombre, pero no quiero que pienses que no tengo amigos y por eso converso con las cosas.

¡Ah, casi me olvido! Alguna vez, espero que pronto, seré ingeniero. Pero espero, más pronto aún, volver a verte.

Escribo mails largos que, como debe ser, nunca son respondidos. A veces me doy cuenta de los motivos y entonces me despido con un beso.

Un beso. Martín.

2 comentarios para “Cartas de amor efímero III”

  1. Mr. X
    29 de abril de 2008, 16:03hs
    1

    ¡Feliz día Gatuno! ¿Cómo la estás pasando? Bueno, hasta acá el preámbulo amistoso, porque este comentario no te va a gustar nada: 1. Todavía no leí esta entrada, pero publico este comentario acá porque no puedo hacerlo en esta entrada de Efecto Tábano. Ni desde el Firefox ni desde el Explorer. 2. Parece que Textos y Pretextos le roba el protagonismo a La Pandilla. Eso me gusta por dos motivos: es más literario y personal, y no me daría el tiempo para estar actualizado en ambos blogs, si se mantuvieran a la máxima frecuencia. Decídase, bígamo. 3. Ahora sí, a lo que venía: que el Software libre, si bien como bandera me parece bárbaro, y lo defiendo mucho y blablablá, en el fondo, a los fines utilitarios y según mi criterio de eficiencia... es mucho mejor ser pirata de los programas de mi archienemigo Microsoft. Luego daré las razones. 4. Eso de "llevar la compu" a una convención me parece cuasi cavernícola, siendo que todo circula por la red. Juntarse en forma física más de veinte personas, a cualquier fin, ya me parece algo cavernícola, en líneas generales. 5. OpenOffice es una cagada, ni se compara a Microsoft Office 2003 y sus hermosos recursos y manejo intuitivo. O sea, no es que sea "del todo una cagada"... pero no tiene nada ostentar superioridad, salvo su gratuidad... lo que no es un mérito con lo acostumbrados que estamos y felices que somos al piratear un programa. Sobre todo de Microsoft. 6. El Outlook le rompe el culo al Thunderbird, dejándolo inconciente de tantos orgasmos. Y aparte Outlook usa Word. Y Word tiene diccionario de sinónimos. ¿Qué ofrece la palomita? ¿Será compatible con mi celular de Nokia? ¡JAMÁS! Todo se crea para ser compatible con Microsoft, no con los demás bichos raros. 7. Firefox no funciona, sólo por ejemplificar, en la página para mandar sms de Personal, la página para ver como van los juicios en Tribunales, la del Colegio de Abogados, para obtener la tasa pasiva para una liquidación judicial, , la página de la Anses para sacar el CUIL, la de la AFIP para sacar la clave fiscal o el mismísimo Guaraní de la Facultad de Derecho. Y sólo para tirarte seis páginas ultra requetecontra visitadas. Ya sé que es culpa de los ineptos que realizaron tales páginas. Pero el resultado es el mismo, si no tenés Explorer, sos un queso, o tenés que hacer un kilombo para visualizar lo que Firefox te niega. 7 bis. Curiosamente, la entrada que me hizo saltar se ve perfectamente en el Explorer, pero en Firefox las notas de los dibujos se cruzan con el texto principal. 8. Tonces, que viva el Software libre, que viva GNU y que viva TUX. Pero yo, seguiré en mi eterna ambivalencia, clamando por la libertad, pero utilizando a mis amigos neoliberales. Porque ellos mandan. 9. En la discusión Windows-Linux, no me meto. Pero tenés que reconocer que tener instalado el Linux es, para el 99% de los que habitamos el planeta, un indicio (ma’ qué indicio, una declaración) de ñoñez sublime. 10. Yo uso Firefox porque me gustan sus pestañitas y para sentirme parte de esa gran comunidad de "distintos". (Pero mi parte de pseudo abogado reclama el Explorer, sea para inscribirme o para hacer los trámites.) Viva la falsa libertad. Y viva el neoliberalismo y la dictadura de las NTIC.

  2. Mr. X
    3 de mayo de 2008, 00:05hs
    2

    Ahora sí leí tu entrada. Creo que, al menos con la mujer promedio, funcionaría a la perfección. Claro, habría que achurarle el párrafo en el que te declarás nerd. Es muy redundante, y la mujer promedio tiene una especie de defensa natural contra la redundancia. Un tecnicismo, diríamos.

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