De alegrías y de abrazos

Publicado el 18 de mayo de 2008 por Martín Gaitán

[Un email de mi viejo, como respuesta al que envié a mi regreso de Bolivia. ]

Querido hijo:

Que lindo leer tu mensaje, me llena de emoción, siento en mi corazón tu misma emoción, me estremece tu sensibilidad, tu amor por la justicia, por la dignidad de la gente y también tu compromiso. Negrito, ¡te quiero tanto!

Así como me emociona y me alegra todo lo que has aprendido y sentido en este viaje, no deja de preocuparme, (lo siento, soy tu padre), leo y me parece leer algun "documento" que yo escribiera cuando tenía 20 años. Siento en tus escritos la angustia y la necesidad de hacer algo que sentía yo en esa época.

Mientras escribo me pregunto si ya no lo siento, la verdad es que sí, también me duele hasta las lagrimas las injusticias, el hambre la marginación y todas las putas injusticias que existen. Lo que pasa que ya he vivido unos cuantos años y he recorrido algunos caminos, muchos de los cuales fueron equivocados. De todos uno aprende algo y me gustaría, (es más, es mi compromiso) que Uds puedan aprovechar algo de ese aprendizaje.

Por eso, todo este tiempo en el que yo no "milito" en la forma tradicional, trato de hacerlo en la vida de todos los dias, tratando de ser mejor, de encontrar algun camino que ayude a ese cambio, por ahora solo lo hago desde buscar mi propio cambio que de alguna manera pueda irradiar a los mas cercanos.

Bueno parece que me fui. En realidad me gusta mucho todo lo que pensás y tengo la esperanza de que de todas las charlas, de la historia de tu madre, mia y de tantos otros, sabrás aprender, sabrás encontrar la manera de aportar mejor a este cambio tan necesario en toda América como en todos lados. Por eso es tan importante el propio cambio.

Sé que con tu juventud es difícil aceptar consejos de "viejos", pero también sé de tu madurez, de tu capacidad de reflexión y sé que todo eso aportará a encontrar la manera. El servicio a nuestro pueblo debe ser también el servicio a vos mismo, debe ser alegría, debe ser paz interior. Tanto vos como tus hermanos han recorrido un camino muy importante, que no muchas personas han podido hacer: crecer escuchando de necesidad de cambios, de justicia, de lucha y de amor.

También han podido acceder a una formacion intelectual con una conciencia distinta. Ustedes son portadores de muchas cosas que servirán a ese nuevo mundo. Eso hay que valorarlo y cuidarlo, para que pueda desarrollarse y algun día fructifiquen en una nueva sociedad.

Pequeño, no se si me enredé mucho. La verdad es que al leer lo que escribís me salen tantas cosas que quisiera decirte que no puedo transmitir escribiendo, quizas si te tuviera al lado podría abrazarte fuerte y vos me entenderías mejor.

Bueno negrito, mañana tal vez te escriba para darte "todos los consejos " que tenia pensados para este año de facu que empieza (no te enojes).

Muchos besos.
Pa.


[Mi respuesta]

Hola Pa.

“(...)quizas si te tuviera al lado podria abrazarte fuerte y vos me entenderias mejor”. Abrazarse fuerte para entenderse mejor. Qué bonito es eso, cierto?

Te debía esta respuesta y voy a intentarla así, cortita, antes de que se pase más tiempo. Me gusta escribir, pero seguido me salen las cosas demasiado épicas o cursis. Sobre todo cuando intento cosas con contenido, digamos, político, como ese texto que te hizo escribirme. (Pero ¿ves? ¡Ya sirvió para algo!).

Quiero que sepas que aunque se me lea así, a veces demasiado estruendoso, empalagoso o que parezca “un documento que escribias cuando tenía 20 años”, lo que quiero expresar, desde lo más adentro de mis adentros, no es angustia sino alegría. La profundísima y hermosa alegría de saber con quienes quiero caminar y por cuál vereda.

Y es que de la alegría vivo y por ella. De la ternura de los que me quieren: la familia, l@s amig@s, l@s compañer@s que caminan conmigo. De mi capacidad de soñar y de imaginar, de crear y de habitar un mundo nuevo. Y de mis ganas de construirlo.

Todo eso me da alegría y no angustia. Ojo, no quiere decir que al comprender algunas cosas de este mundo (de las poquitas que comprendo), no se me erice la piel y se me cierre un poco la garganta. Pero eso no me detiene, claro, al contrario, me llama a seguir buscando más alegría, toda la necesaria para combartir la injusticia.

Hay un textito de Claudia Korol, que es una escritora argentina muy comprometida que me gusta mucho, que dice en una parte así:

"(...)Y para nosotros, para nosotras, nuestra esperanza es que sepamos rehacer cotidianamente la alegría necesaria para continuar la lucha. Que sepamos transformar el dolor de las ausencias, en multiplicación de solidaridades.

Coraje para soñar. Rebeldía para burlarnos del poder. Resistencia para continuar la marcha. Fuerza para la pelea. Inteligencia para no creerles y sí creernos. Ternura en nuestros vínculos. Imaginación para hacer de cada instante, un tiempo de lucha, un presente nuestro. Una victoria cotidiana, siempre."

Mi victoria cotiana, la que triunfo todos los dias, es saber de quiénes vengo y hacia dónde quiero ir.

Un abrazo para que entiendas mejor.

Martín

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