Más de 30 mil

Publicado el 3 de abril de 2005 por Martín Gaitán
" Interrogamos el pasado para obtener la respuesta del futuro,
no para volver a él en la melancólica contemplación
o para restaurar formas abolidas,
sino para que nos enseñen cuáles son los métodos
con los que se defrauda el presente, e impedirlo
"

Arturo Jauretche

El Centro de Estudiantes de mi (nueva) facultad organizó esta semana un ciclo de video-debate sobre el Golpe Militar y La Guerra de Malvinas. El martes se vió un muy buen documental de historia argentina dirigido por Felipe Pigna (el vol4 - ’76-’83). El miércoles iba "Garage Olimpo" pero mutó sobre la hora a "La Noche de los Lápices". Y el jueves, más cerca del 2 de abril, pasaron "Hundan el Belgrano".

La convocatoria no fué impresionante, pero sin dudas que valió el esfuerzo de los organizadores. El debate se cambió, sin que nadie lo pidiera, por una ronda azarosa en la que cada uno contó, como pudo y sintió, lo que las películas le despertaron adentro. La participacion de chicos (no militantes) que se acercaron espontáneamente fué lo más interesante.

— No puedo hablar, me pone muy mal. Yo la peli ya la había visto, pero esta vez es como que la sentí más adentro, y no puedo dejar de pensar que mi papá vivió algo así. Él no cuenta nada, pero yo sé que estuvo preso en esa época, y cuando pienso que seguro lo torturaron así....— cuenta la chica que estaba a mi lado y quiebra en un llanto que busca consuelo en el hombro de su amiga.

— Qué loco...— se asombra el flaco de pirinchos, que aún va al secundario — Yo compré un libro que vendían en la marcha, la semana pasada. No sé de qué partido eran, pero el libro estaba bueno, era sobre América Latina. Hace unos dias lo estaba leyendo y la profesora de matemáticas se acercó y me dijo «Dale, dale, seguí así vos, leyendo ese tipo de libros...». Todos nos quedamos mudos, más acongojados que sorprendidos de que otra escena de la pelicula se viva en la realidad de hoy.

— Mi hermano es militar. — comienza la chica que está en la puerta, como para alertar nuestras defensas por lo que puede venir — Mi hermana mayor es maestra, y yo, además de estudiante de biología, soy militante socialista. Con mi hermano discuto mucho, no acordamos más vale, porque él no está de acuerdo para nada con el golpe ni con la represión, pero sale con lo de la guerrilla y hace comparaciones que no cuajan por ningun lado. Igual lo respeto, porque él tiene su ideología, y al menos piensa. Cree en su convicción de defender la patria, y eso...

Hace una pausa. No se la ve convencida pero parece resignada.

— Pero con mi hermana...con mi hermana, yo no sé...siempre que saco en la mesa alguno de estos temas, como el Golpe por ejemplo, ella se enoja y grita «¡Basta de política, no me interesa la política!» . Lo triste es que para ella todo es política, y esto es história, esto tiene que ver con lo que fuimos, y somos... ¡Y es maestra!

—  Yo soy de un pueblo de Entre Ríos — dice en voz baja el Colo, venciendo su timidez — y allá de esto casi nunca se habla. Este es el segundo año que estoy en Córdoba, y en este tiempo me enteré más de muchas de estas cosas que allá. Para mi en el secundario se tendrían que ver estas pelis, o leer «Las Venas» como libro de história, ponele. Pero para el secundario fué tener que ir nomás, nunca me exigieron nada, ni aprendí nada tampoco.

Esa noche, en esa aula fría de universidad, no cabía un alma. Si, ya sé, no eramos más de veinte ahí sentados, pero les aseguro que había más de 30.000 almas apretadas y felices, satisfechas de saber que, aunque triste, la memoria no se renuncia...y la lucha continua.

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