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	<title>Textos y Pretextos</title>
	<link>http://www.textosypretextos.com.ar/</link>
	<description>Weblog de art&#237;culos, cuentos, fotograf&#237;as, y divagues varios por Mart&#237;n Gait&#225;n.</description>
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		<title>La Ciudad Futura (fragmento)</title>
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		<dc:creator>Mart&#237;n Gait&#225;n</dc:creator>

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		<description>Odio a los indiferentes. Creo que vivir es tomar partido. Quien verdaderamente vive no puede dejar de ser ciudadano y partidario. &lt;br /&gt;Indiferencia es abulia, es parasitismo, es cobard&#237;a, no es vida. Por eso, odio a los indiferentes. &lt;br /&gt;La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador y la materia inerte en la cual frecuentemente se ahogan los entusiasmos m&#225;s esplendorosos. &lt;br /&gt;La indiferencia act&#250;a poderosamente en la historia. Act&#250;a pasivamente, pero act&#250;a. Es la (...)


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		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Odio a los indiferentes. Creo que vivir es tomar partido. Quien verdaderamente vive no puede dejar de ser ciudadano y partidario.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Indiferencia es abulia, es parasitismo, es cobard&#237;a, no es vida. Por eso, odio a los indiferentes.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador y la materia inerte en la cual frecuentemente se ahogan los entusiasmos m&#225;s esplendorosos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La indiferencia act&#250;a poderosamente en la historia. Act&#250;a pasivamente, pero act&#250;a. Es la fatalidad, es aquello con lo que no se puede contar, aquello que confunde los programas, que destruye los planes mejor construidos. Es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la sofoca. Lo que ocurre, el mal que se abate sobre todos, no se debe tanto a la iniciativa de los pocos que act&#250;an, como a la indiferencia de muchos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunos lo quieran, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja de hacer, deja promulgar leyes que despu&#233;s solo la revuelta har&#225; anular, deja subir al poder hombres que despu&#233;s solo una sublevaci&#243;n podr&#225; derrumbar.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Los destinos de una &#233;poca son manipulados de acuerdo con visiones restrictas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de peque&#241;os grupos activos, y la masa de hombres lo ignora, porque no se preocupa. Por eso, abomino a los indiferentes. Desprecio a los indiferentes, tambi&#233;n porque me provocan tedio sus lamentos de eternos inocentes. Vivo, soy militante. Por eso detesto a quien no toma partido. Odio a los indiferentes.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Extracto de &lt;i&gt;&#8220;La Ciudad Futura&#8221;&lt;/i&gt;, revista cultural publicada por Antonio Gramsci. 11 de febrero de 1917&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo rob&#233; de &lt;a href='http://larunfla.blogspot.com/' class='spip_out' rel='external'&gt;mi blog favorito&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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		<title>Esa mujer</title>
		<link>http://www.textosypretextos.com.ar/Esa-mujer</link>
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		<dc:creator>Mart&#237;n Gait&#225;n, Rodolfo Walsh</dc:creator>

<category domain="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros">De otros</category>


		<description>&lt;p&gt;El coronel elogia mi puntualidad:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Es puntual como los alemanes &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; O como los ingleses.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel tiene apellido alem&#225;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Es un hombre corpulento, canoso, de cara ancha, tostada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; He le&#237;do sus cosas &#8212;propone&#8212;. Lo felicito.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mientras sirve dos grandes vasos de whisky, me va informando, casualmente, que tiene veinte a&#241;os de servicios de informaciones, que ha estudiado filosof&#237;a y letras, que es un curioso del arte. No subraya nada, simplemente deja establecido el terreno en que podemos operar, una zona vagamente com&#250;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desde el gran ventanal del d&#233;cimo piso se ve la ciudad en el atardecer, las luces p&#225;lidas del r&#237;o. Desde aqu&#237; es f&#225;cil amar, siquiera moment&#225;neamente, a Buenos Aires. Pero no es ninguna forma concebible de amor lo que nos ha reunido.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel busca unos nombres, unos papeles que acaso yo tenga.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Yo busco una muerta, un lugar en el mapa. A&#250;n no es una b&#250;squeda, es apenas una fantas&#237;a: la clase de fantas&#237;a perversa que algunos sospechan que podr&#237;a ocurr&#237;rseme.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Alg&#250;n d&#237;a (pienso en momentos de ira) ir&#233; a buscarla. Ella no significa nada para m&#237;, y sin embargo ir&#233; tras el misterio de su muerte, detr&#225;s de sus restos que se pudren lentamente en alg&#250;n remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de c&#243;lera, miedo y frustrado amor se alzar&#225;n, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentir&#233; solo, ya no me sentir&#233; como una arrastrada, amarga, olvidada sombra.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel sabe d&#243;nde est&#225;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se mueve con facilidad en el piso de muebles ampulosos, ornado de marfiles y de bronces, de platos de Meissen y Cant&#243;n. Sonr&#237;o ante el Jongkind falso, el F&#237;gari dudoso. Pienso en la cara que pondr&#237;a si le dijera qui&#233;n fabrica los Jongkind, pero en cambio elogio su whisky.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#201;l bebe con vigor, con salud, con entusiasmo, con alegr&#237;a, con superioridad, con desprecio. Su cara cambia y cambia, mientras sus manos gordas hacen girar el vaso lentamente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Esos papeles &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo miro.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Esa mujer, coronel.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sonr&#237;e.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Todo se encadena &#8212;filosofa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A un potiche de porcelana de Viena le falta una esquirla en la base. Una l&#225;mpara de cristal est&#225; rajada. El coronel, con los ojos brumosos y sonriendo, habla de la bomba.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La pusieron en el palier. Creen que yo tengo la culpa. Si supieran lo que he hecho por ellos, esos ro&#241;osos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Mucho da&#241;o? &#8212;pregunto. Me importa un carajo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Bastante. Mi hija. La he puesto en manos de un psiquiatra. Tiene doce a&#241;os &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel bebe, con ira, con tristeza, con miedo, con remordimiento.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Entra su mujer, con dos pocillos de caf&#233;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Contale vos, Negra.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ella se va sin contestar; una mujer alta, orgullosa, con un rictus de neurosis. Su desd&#233;n queda flotando como una nubecita.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La pobre qued&#243; muy afectada &#8212;explica el coronel&#8212;. Pero a usted no le importa esto.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#161;C&#243;mo no me va a importar!... O&#237; decir que al capit&#225;n N y al mayor X tambi&#233;n les ocurri&#243; alguna desgracia despu&#233;s de aquello.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel se r&#237;e.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La fantas&#237;a popular &#8212;dice&#8212;. Vea c&#243;mo trabaja. Pero en el fondo no inventan nada. No hacen m&#225;s que repetir.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Enciende un Marlboro, deja el paquete a mi alcance sobre la mesa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Cu&#233;nteme cualquier chiste &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pienso. No se me ocurre.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Cu&#233;nteme cualquier chiste pol&#237;tico, el que quiera, y yo le demostrar&#233; que estaba inventado hace veinte a&#241;os, cincuenta a&#241;os, un siglo. Que se us&#243; tras la derrota de Sed&#225;n, o a prop&#243;sito de Hindenburg, de Dollfuss, de Badoglio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Y esto?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La tumba de Tutankam&#243;n &#8212;dice el coronel&#8212;. Lord Carnavon. Basura.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel se seca la transpiraci&#243;n con la mano gorda y velluda.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Pero el mayor X tuvo un accidente, mat&#243; a su mujer.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Qu&#233; m&#225;s? &#8212;dice, haciendo tintinear el hielo en el vaso.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Le peg&#243; un tiro una madrugada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La confundi&#243; con un ladr&#243;n &#8212;sonr&#237;e el coronel . Esas cosas ocurren.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Pero el capit&#225;n N...&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Tuvo un choque de autom&#243;vil, que lo tiene cualquiera, y m&#225;s &#233;l, que no ve un caballo ensillado cuando se pone en pedo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Y usted, coronel?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Lo m&#237;o es distinto &#8212;dice&#8212;. Me la tienen jurada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se para, da una vuelta alrededor de la mesa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Creen que yo tengo la culpa. Esos ro&#241;osos no saben lo que yo hice por ellos. Pero alg&#250;n d&#237;a se va a escribir la historia. A lo mejor la va a escribir usted.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Me gustar&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Y yo voy a quedar limpio, yo voy a quedar bien. No es que me importe quedar bien con esos ro&#241;osos, pero s&#237; ante la historia, &#191;comprende?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Ojal&#225; dependa de m&#237;, coronel.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Anduvieron rondando. Una noche, uno se anim&#243;. Dej&#243; la bomba en el palier y sali&#243; corriendo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mete la mano en una vitrina, saca una figurita de porcelana policromada, una pastora con un cesto de flores.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Mire.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A la pastora le falta un bracito.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Derby &#8212;dice&#8212;. Doscientos a&#241;os.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La pastora se pierde entre sus dedos repentinamente tiernos. El coronel tiene una mueca de fierro en la cara nocturna, dolorida.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Por qu&#233; creen que usted tiene la culpa?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Porque yo la saqu&#233; de donde estaba, eso es cierto, y la llev&#233; donde est&#225; ahora, eso tambi&#233;n es cierto. Pero ellos no saben lo que quer&#237;an hacer, esos ro&#241;osos no saben nada, y no saben que fui yo quien lo impidi&#243;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel bebe, con ardor, con orgullo, con fiereza, con elocuencia, con m&#233;todo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Porque yo he estudiado historia. Puedo ver las cosas con perspectiva hist&#243;rica. Yo he le&#237;do a Hegel.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Qu&#233; quer&#237;an hacer?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Fondearla en el r&#237;o, tirarla de un avi&#243;n, quemarla y arrojar los restos por el inodoro, diluirla en &#225;cido. &#161;Cuanta basura tiene que o&#237;r uno! Este pa&#237;s est&#225; cubierto de basura, uno no sabe de d&#243;nde sale tanta basura, pero estamos todos hasta el cogote.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Todos, coronel. Porque en el fondo estamos de acuerdo, &#191;no? Ha llegado la hora de destruir. Habr&#237;a que romper todo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Y orinarle encima.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Pero sin remordimientos, coronel. Enarbolando alegremente la bomba y la picana. &#161;Salud! &#8212;digo levantando el vaso.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No contesta. Estamos sentados junto al ventanal. Las luces del puerto brillan azul mercurio. De a ratos se oyen las bocinas de los autom&#243;viles, arrastr&#225;ndose lejanas como las voces de un sue&#241;o. El coronel es apenas la mancha gris de su cara sobre la mancha blanca de su camisa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Esa mujer &#8212;le oigo murmurar&#8212;. Estaba desnuda en el ata&#250;d y parec&#237;a una virgen. La piel se le hab&#237;a vuelto transparente. Se ve&#237;an las met&#225;stasis del c&#225;ncer, como esos dibujitos que uno hace en una ventanilla mojada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel bebe. Es duro.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Desnuda &#8212;dice&#8212;. &#201;ramos cuatro o cinco y no quer&#237;amos mirarnos. Estaba ese capit&#225;n de nav&#237;o, y el gallego que la embalsam&#243;, y no me acuerdo qui&#233;n m&#225;s. Y cuando la sacamos del ata&#250;d &#8212;el coronel se pasa la mano por la frente&#8212;, cuando la sacamos, ese gallego asqueroso...&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Oscurece por grados, como en un teatro. La cara del coronel es casi invisible. S&#243;lo el whisky brilla en su vaso, como un fuego que se apaga despacio. Por la puerta abierta del departamento llegan remotos ruidos. La puerta del ascensor se ha cerrado en la planta baja, se ha abierto m&#225;s cerca. El enorme edificio cuchichea, respira, gorgotea con sus ca&#241;er&#237;as, sus incineradores, sus cocinas, sus chicos, sus televisores, sus sirvientas, Y ahora el coronel se ha parado, empu&#241;a una metralleta que no le vi sacar de ninguna parte, y en puntas de pie camina hacia el palier, enciende la luz de golpe, mira el asc&#233;tico, geom&#233;trico, ir&#243;nico vac&#237;o del palier, del ascensor, de la escalera, donde no hay absolutamente nadie y regresa despacio, arrastrando la metralleta.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Me pareci&#243; o&#237;r. Esos ro&#241;osos no me van a agarrar descuidado, como la vez pasada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se sienta, m&#225;s cerca del ventanal ahora. La metralleta ha desaparecido y el coronel divaga nuevamente sobre aquella gran escena de su vida.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; ...se le tir&#243; encima, ese gallego asqueroso. Estaba enamorado del cad&#225;ver, la tocaba, le manoseaba los pezones. Le di una trompada, mire &#8212;el coronel se mira los nudillos&#8212;, que lo tir&#233; contra la pared. Est&#225; todo podrido, no respetan ni a la muerte. &#191;Le molesta la oscuridad?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; No.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Mejor. Desde aqu&#237; puedo ver la calle. Y pensar. Pienso siempre. En la oscuridad se piensa mejor.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Vuelve a servirse un whisky.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Pero esa mujer estaba desnuda &#8212;dice, argumenta contra un invisible contradictor&#8212;. Tuve que taparle el monte de Venus, le puse una mortaja y el cintur&#243;n franciscano.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Bruscamente se r&#237;e.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Tuve que pagar la mortaja de mi bolsillo. Mil cuatrocientos pesos. Eso le demuestra, &#191;eh? Eso le demuestra.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Repite varias veces &quot;Eso le demuestra&quot;, como un juguete mec&#225;nico, sin decir qu&#233; es lo que eso me demuestra.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Tuve que buscar ayuda para cambiarla de ata&#250;d. Llam&#233; a unos obreros que hab&#237;a por ah&#237;. Fig&#250;rese como se quedaron. Para ellos era una diosa, qu&#233; s&#233; yo las cosas que les meten en la cabeza, pobre gente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Pobre gente?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;, pobre gente &#8212;el coronel lucha contra una escurridiza c&#243;lera interior&#8212;. Yo tambi&#233;n soy argentino.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Yo tambi&#233;n, coronel, yo tambi&#233;n. Somos todos argentinos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Ah, bueno &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;La vieron as&#237;?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;, ya le dije que esa mujer estaba desnuda. Una diosa, y desnuda, y muerta. Con toda la muerte al aire, &#191;sabe? Con todo, con todo...&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La voz del coronel se pierde en una perspectiva surrealista, esa frasecita cada vez m&#225;s r&#233;mova encuadrada en sus l&#237;neas de fuga, y el descenso de la voz manteniendo una divina proporci&#243;n o qu&#233;. Yo tambi&#233;n me sirvo un whisky.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Para m&#237; no es nada &#8212;dice el coronel&#8212;. Yo estoy acostumbrado a ver mujeres desnudas. Muchas en mi vida. Y hombres muertos. Muchos en Polonia, el 39. Yo era agregado militar, dese cuenta.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Quiero darme cuenta, sumo mujeres desnudas m&#225;s hombres muertos, pero el resultado no me da, no me da, no me da... Con un solo movimiento muscular me pongo sobrio, como un perro que se sacude el agua.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; A m&#237; no me pod&#237;a sorprender. Pero ellos...&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Se impresionaron?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Uno se desmay&#243;. Lo despert&#233; a bofetadas. Le dije: &quot;Maric&#243;n, &#191;esto es lo que hac&#233;s cuando ten&#233;s que enterrar a tu reina? Acordate de San Pedro, que se durmi&#243; cuando lo mataban a Cristo.&quot; Despu&#233;s me agradeci&#243;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mir&#243; la calle. &quot;Coca&quot; dice el letrero, plata sobre rojo. &quot;Cola&quot; dice el letrero, plata sobre rojo. La pupila inmensa crece, c&#237;rculo rojo tras conc&#233;ntrico c&#237;rculo rojo, invadiendo la noche, la ciudad, el mundo. &quot;Beba&quot;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Beba &#8212;dice el coronel.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Bebo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Me escucha?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Lo escucho.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Le cortamos un dedo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Era necesario?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel es de plata, ahora. Se mira la punta del &#237;ndice, la demarca con la u&#241;a del pulgar y la alza.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Tantito as&#237;. Para identificarla.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;No sab&#237;an qui&#233;n era?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se r&#237;e. La mano se vuelve roja. &quot;Beba&quot;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Sab&#237;amos, s&#237;. Las cosas tienen que ser legales. Era un acto hist&#243;rico, &#191;comprende?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Comprendo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La impresi&#243;n digital no agarra si el dedo est&#225; muerto. Hay que hidratarlo. M&#225;s tarde se lo pegamos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Y?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Era ella. Esa mujer era ella.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Muy cambiada?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; No, no, usted no me entiende. Igualita. Parec&#237;a que iba a hablar, que iba a... Lo del dedo es para que todo fuera legal. El profesor R. control&#243; todo, hasta le sac&#243; radiograf&#237;as.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;El profesor R.?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;. Eso no lo pod&#237;a hacer cualquiera. Hac&#237;a falta alguien con autoridad cient&#237;fica, moral.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En alg&#250;n lugar de la casa suena, remota, entrecortada, una campanilla. No veo entrar a la mujer del coronel, pero de pronto esta ah&#237;, su voz amarga, inconquistable.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Enciendo?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; No.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Tel&#233;fono.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Deciles que no estoy.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desaparece.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Es para putearme &#8212;explica el coronel&#8212;. Me llaman a cualquier hora. A las tres de la madrugada, a las cinco.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Ganas de joder &#8212;digo alegremente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Cambi&#233; tres veces el n&#250;mero del tel&#233;fono. Pero siempre lo averiguan.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Qu&#233; le dicen?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Que a mi hija le agarre la polio. Que me van a cortar los huevos. Basura.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Oigo el hielo en el vaso, como un cencerro lejano.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Hice una ceremonia, los arengu&#233;. Yo respeto las ideas, les dije. Esa mujer hizo mucho por ustedes. Yo la voy a enterrar como cristiana. Pero tienen que ayudarme.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel est&#225; de pie y bebe con coraje, con exasperaci&#243;n, con grandes y altas ideas que refluyen sobre &#233;l como grandes y altas olas contra un pe&#241;asco y lo dejan intocado y seco, recortado y negro, rojo y plata.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La sacamos en un furg&#243;n, la tuve en Viamonte, despu&#233;s en 25 de Mayo, siempre cuid&#225;ndola, protegi&#233;ndola, escondi&#233;ndola. Me la quer&#237;an quitar, hacer algo con ella. La tap&#233; con una lona, estaba en mi despacho, sobre un armario, muy alto. Cuando me preguntaban qu&#233; era, les dec&#237;a que era el transmisor de C&#243;rdoba, la Voz de la Libertad.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ya no s&#233; d&#243;nde est&#225; el coronel. El reflejo plateado lo busca, la pupila roja. Tal vez ha salido. Tal vez ambula entre los muebles. El edificio huele vagamente a sopa en la cocina, colonia en el ba&#241;o, pa&#241;ales en la cuna, remedios, cigarrillos, vida, muerte.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Llueve &#8212;dice su voz extra&#241;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Miro el cielo: el perro Sirio, el cazador Ori&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Llueve d&#237;a por medio &#8212;dice el coronel&#8212;. D&#237;a por medio llueve en un jard&#237;n donde todo se pudre, las rosas, el pino, el cintur&#243;n franciscano.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;D&#243;nde, pienso, d&#243;nde.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#161;Est&#225; parada! &#8212;grita el coronel&#8212;. &#161;La enterr&#233; parada, como Facundo, porque era un macho!&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Entonces lo veo, en la otra punta de la mesa. Y por un momento, cuando el resplandor c&#225;rdeno lo ba&#241;a, creo que llora, que gruesas l&#225;grimas le resbalan por la cara.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; No me haga caso &#8212;dice, se sienta&#8212;. Estoy borracho.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y largamente llueve en su memoria.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Me paro, le toco el hombro.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Eh? &#8212;dice&#8212; &#191;Eh? &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y me mira con desconfianza, como un ebrio que se despierta en un tren desconocido.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;La sacaron del pa&#237;s?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;La sac&#243; usted?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Cu&#225;ntas personas saben?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; DOS.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;El Viejo sabe?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se r&#237;e.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Cree que sabe.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;D&#243;nde?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No contesta.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Hay que escribirlo, publicarlo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;. Alg&#250;n d&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Parece cansado, remoto.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#161;Ahora! &#8212;me exaspero&#8212;. &#191;No le preocupa la historia? &#161;Yo escribo la historia, y usted queda bien, bien para siempre, coronel!&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La lengua se le pega al paladar, a los dientes.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Cuando llegue el momento... usted ser&#225; el primero...&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; No, ya mismo. Piense. Paris Match. Life. Cinco mil d&#243;lares. Diez mil. Lo que quiera.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se r&#237;e.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;D&#243;nde, coronel, d&#243;nde?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se para despacio, no me conoce. Tal vez va a preguntarme qui&#233;n soy, qu&#233; hago ah&#237;.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros" rel="directory"&gt;De otros&lt;/a&gt;


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		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;El coronel elogia mi puntualidad:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Es puntual como los alemanes &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; O como los ingleses.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel tiene apellido alem&#225;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Es un hombre corpulento, canoso, de cara ancha, tostada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; He le&#237;do sus cosas &#8212;propone&#8212;. Lo felicito.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mientras sirve dos grandes vasos de whisky, me va informando, casualmente, que tiene veinte a&#241;os de servicios de informaciones, que ha estudiado filosof&#237;a y letras, que es un curioso del arte. No subraya nada, simplemente deja establecido el terreno en que podemos operar, una zona vagamente com&#250;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desde el gran ventanal del d&#233;cimo piso se ve la ciudad en el atardecer, las luces p&#225;lidas del r&#237;o. Desde aqu&#237; es f&#225;cil amar, siquiera moment&#225;neamente, a Buenos Aires. Pero no es ninguna forma concebible de amor lo que nos ha reunido.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel busca unos nombres, unos papeles que acaso yo tenga.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Yo busco una muerta, un lugar en el mapa. A&#250;n no es una b&#250;squeda, es apenas una fantas&#237;a: la clase de fantas&#237;a perversa que algunos sospechan que podr&#237;a ocurr&#237;rseme.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Alg&#250;n d&#237;a (pienso en momentos de ira) ir&#233; a buscarla. Ella no significa nada para m&#237;, y sin embargo ir&#233; tras el misterio de su muerte, detr&#225;s de sus restos que se pudren lentamente en alg&#250;n remoto cementerio. Si la encuentro, frescas altas olas de c&#243;lera, miedo y frustrado amor se alzar&#225;n, poderosas vengativas olas, y por un momento ya no me sentir&#233; solo, ya no me sentir&#233; como una arrastrada, amarga, olvidada sombra.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel sabe d&#243;nde est&#225;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se mueve con facilidad en el piso de muebles ampulosos, ornado de marfiles y de bronces, de platos de Meissen y Cant&#243;n. Sonr&#237;o ante el Jongkind falso, el F&#237;gari dudoso. Pienso en la cara que pondr&#237;a si le dijera qui&#233;n fabrica los Jongkind, pero en cambio elogio su whisky.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#201;l bebe con vigor, con salud, con entusiasmo, con alegr&#237;a, con superioridad, con desprecio. Su cara cambia y cambia, mientras sus manos gordas hacen girar el vaso lentamente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Esos papeles &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo miro.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Esa mujer, coronel.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sonr&#237;e.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Todo se encadena &#8212;filosofa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A un potiche de porcelana de Viena le falta una esquirla en la base. Una l&#225;mpara de cristal est&#225; rajada. El coronel, con los ojos brumosos y sonriendo, habla de la bomba.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La pusieron en el palier. Creen que yo tengo la culpa. Si supieran lo que he hecho por ellos, esos ro&#241;osos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Mucho da&#241;o? &#8212;pregunto. Me importa un carajo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Bastante. Mi hija. La he puesto en manos de un psiquiatra. Tiene doce a&#241;os &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel bebe, con ira, con tristeza, con miedo, con remordimiento.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Entra su mujer, con dos pocillos de caf&#233;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Contale vos, Negra.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ella se va sin contestar; una mujer alta, orgullosa, con un rictus de neurosis. Su desd&#233;n queda flotando como una nubecita.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La pobre qued&#243; muy afectada &#8212;explica el coronel&#8212;. Pero a usted no le importa esto.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#161;C&#243;mo no me va a importar!... O&#237; decir que al capit&#225;n N y al mayor X tambi&#233;n les ocurri&#243; alguna desgracia despu&#233;s de aquello.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel se r&#237;e.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La fantas&#237;a popular &#8212;dice&#8212;. Vea c&#243;mo trabaja. Pero en el fondo no inventan nada. No hacen m&#225;s que repetir.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Enciende un Marlboro, deja el paquete a mi alcance sobre la mesa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Cu&#233;nteme cualquier chiste &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pienso. No se me ocurre.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Cu&#233;nteme cualquier chiste pol&#237;tico, el que quiera, y yo le demostrar&#233; que estaba inventado hace veinte a&#241;os, cincuenta a&#241;os, un siglo. Que se us&#243; tras la derrota de Sed&#225;n, o a prop&#243;sito de Hindenburg, de Dollfuss, de Badoglio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Y esto?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La tumba de Tutankam&#243;n &#8212;dice el coronel&#8212;. Lord Carnavon. Basura.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel se seca la transpiraci&#243;n con la mano gorda y velluda.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Pero el mayor X tuvo un accidente, mat&#243; a su mujer.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Qu&#233; m&#225;s? &#8212;dice, haciendo tintinear el hielo en el vaso.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Le peg&#243; un tiro una madrugada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La confundi&#243; con un ladr&#243;n &#8212;sonr&#237;e el coronel . Esas cosas ocurren.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Pero el capit&#225;n N...&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Tuvo un choque de autom&#243;vil, que lo tiene cualquiera, y m&#225;s &#233;l, que no ve un caballo ensillado cuando se pone en pedo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Y usted, coronel?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Lo m&#237;o es distinto &#8212;dice&#8212;. Me la tienen jurada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se para, da una vuelta alrededor de la mesa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Creen que yo tengo la culpa. Esos ro&#241;osos no saben lo que yo hice por ellos. Pero alg&#250;n d&#237;a se va a escribir la historia. A lo mejor la va a escribir usted.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Me gustar&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Y yo voy a quedar limpio, yo voy a quedar bien. No es que me importe quedar bien con esos ro&#241;osos, pero s&#237; ante la historia, &#191;comprende?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Ojal&#225; dependa de m&#237;, coronel.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Anduvieron rondando. Una noche, uno se anim&#243;. Dej&#243; la bomba en el palier y sali&#243; corriendo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mete la mano en una vitrina, saca una figurita de porcelana policromada, una pastora con un cesto de flores.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Mire.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A la pastora le falta un bracito.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Derby &#8212;dice&#8212;. Doscientos a&#241;os.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La pastora se pierde entre sus dedos repentinamente tiernos. El coronel tiene una mueca de fierro en la cara nocturna, dolorida.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Por qu&#233; creen que usted tiene la culpa?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Porque yo la saqu&#233; de donde estaba, eso es cierto, y la llev&#233; donde est&#225; ahora, eso tambi&#233;n es cierto. Pero ellos no saben lo que quer&#237;an hacer, esos ro&#241;osos no saben nada, y no saben que fui yo quien lo impidi&#243;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel bebe, con ardor, con orgullo, con fiereza, con elocuencia, con m&#233;todo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Porque yo he estudiado historia. Puedo ver las cosas con perspectiva hist&#243;rica. Yo he le&#237;do a Hegel.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Qu&#233; quer&#237;an hacer?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Fondearla en el r&#237;o, tirarla de un avi&#243;n, quemarla y arrojar los restos por el inodoro, diluirla en &#225;cido. &#161;Cuanta basura tiene que o&#237;r uno! Este pa&#237;s est&#225; cubierto de basura, uno no sabe de d&#243;nde sale tanta basura, pero estamos todos hasta el cogote.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Todos, coronel. Porque en el fondo estamos de acuerdo, &#191;no? Ha llegado la hora de destruir. Habr&#237;a que romper todo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Y orinarle encima.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Pero sin remordimientos, coronel. Enarbolando alegremente la bomba y la picana. &#161;Salud! &#8212;digo levantando el vaso.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No contesta. Estamos sentados junto al ventanal. Las luces del puerto brillan azul mercurio. De a ratos se oyen las bocinas de los autom&#243;viles, arrastr&#225;ndose lejanas como las voces de un sue&#241;o. El coronel es apenas la mancha gris de su cara sobre la mancha blanca de su camisa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Esa mujer &#8212;le oigo murmurar&#8212;. Estaba desnuda en el ata&#250;d y parec&#237;a una virgen. La piel se le hab&#237;a vuelto transparente. Se ve&#237;an las met&#225;stasis del c&#225;ncer, como esos dibujitos que uno hace en una ventanilla mojada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel bebe. Es duro.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Desnuda &#8212;dice&#8212;. &#201;ramos cuatro o cinco y no quer&#237;amos mirarnos. Estaba ese capit&#225;n de nav&#237;o, y el gallego que la embalsam&#243;, y no me acuerdo qui&#233;n m&#225;s. Y cuando la sacamos del ata&#250;d &#8212;el coronel se pasa la mano por la frente&#8212;, cuando la sacamos, ese gallego asqueroso...&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Oscurece por grados, como en un teatro. La cara del coronel es casi invisible. S&#243;lo el whisky brilla en su vaso, como un fuego que se apaga despacio. Por la puerta abierta del departamento llegan remotos ruidos. La puerta del ascensor se ha cerrado en la planta baja, se ha abierto m&#225;s cerca. El enorme edificio cuchichea, respira, gorgotea con sus ca&#241;er&#237;as, sus incineradores, sus cocinas, sus chicos, sus televisores, sus sirvientas, Y ahora el coronel se ha parado, empu&#241;a una metralleta que no le vi sacar de ninguna parte, y en puntas de pie camina hacia el palier, enciende la luz de golpe, mira el asc&#233;tico, geom&#233;trico, ir&#243;nico vac&#237;o del palier, del ascensor, de la escalera, donde no hay absolutamente nadie y regresa despacio, arrastrando la metralleta.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Me pareci&#243; o&#237;r. Esos ro&#241;osos no me van a agarrar descuidado, como la vez pasada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se sienta, m&#225;s cerca del ventanal ahora. La metralleta ha desaparecido y el coronel divaga nuevamente sobre aquella gran escena de su vida.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; ...se le tir&#243; encima, ese gallego asqueroso. Estaba enamorado del cad&#225;ver, la tocaba, le manoseaba los pezones. Le di una trompada, mire &#8212;el coronel se mira los nudillos&#8212;, que lo tir&#233; contra la pared. Est&#225; todo podrido, no respetan ni a la muerte. &#191;Le molesta la oscuridad?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; No.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Mejor. Desde aqu&#237; puedo ver la calle. Y pensar. Pienso siempre. En la oscuridad se piensa mejor.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Vuelve a servirse un whisky.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Pero esa mujer estaba desnuda &#8212;dice, argumenta contra un invisible contradictor&#8212;. Tuve que taparle el monte de Venus, le puse una mortaja y el cintur&#243;n franciscano.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Bruscamente se r&#237;e.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Tuve que pagar la mortaja de mi bolsillo. Mil cuatrocientos pesos. Eso le demuestra, &#191;eh? Eso le demuestra.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Repite varias veces &quot;Eso le demuestra&quot;, como un juguete mec&#225;nico, sin decir qu&#233; es lo que eso me demuestra.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Tuve que buscar ayuda para cambiarla de ata&#250;d. Llam&#233; a unos obreros que hab&#237;a por ah&#237;. Fig&#250;rese como se quedaron. Para ellos era una diosa, qu&#233; s&#233; yo las cosas que les meten en la cabeza, pobre gente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Pobre gente?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;, pobre gente &#8212;el coronel lucha contra una escurridiza c&#243;lera interior&#8212;. Yo tambi&#233;n soy argentino.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Yo tambi&#233;n, coronel, yo tambi&#233;n. Somos todos argentinos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Ah, bueno &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;La vieron as&#237;?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;, ya le dije que esa mujer estaba desnuda. Una diosa, y desnuda, y muerta. Con toda la muerte al aire, &#191;sabe? Con todo, con todo...&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La voz del coronel se pierde en una perspectiva surrealista, esa frasecita cada vez m&#225;s r&#233;mova encuadrada en sus l&#237;neas de fuga, y el descenso de la voz manteniendo una divina proporci&#243;n o qu&#233;. Yo tambi&#233;n me sirvo un whisky.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Para m&#237; no es nada &#8212;dice el coronel&#8212;. Yo estoy acostumbrado a ver mujeres desnudas. Muchas en mi vida. Y hombres muertos. Muchos en Polonia, el 39. Yo era agregado militar, dese cuenta.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Quiero darme cuenta, sumo mujeres desnudas m&#225;s hombres muertos, pero el resultado no me da, no me da, no me da... Con un solo movimiento muscular me pongo sobrio, como un perro que se sacude el agua.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; A m&#237; no me pod&#237;a sorprender. Pero ellos...&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Se impresionaron?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Uno se desmay&#243;. Lo despert&#233; a bofetadas. Le dije: &quot;Maric&#243;n, &#191;esto es lo que hac&#233;s cuando ten&#233;s que enterrar a tu reina? Acordate de San Pedro, que se durmi&#243; cuando lo mataban a Cristo.&quot; Despu&#233;s me agradeci&#243;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mir&#243; la calle. &quot;Coca&quot; dice el letrero, plata sobre rojo. &quot;Cola&quot; dice el letrero, plata sobre rojo. La pupila inmensa crece, c&#237;rculo rojo tras conc&#233;ntrico c&#237;rculo rojo, invadiendo la noche, la ciudad, el mundo. &quot;Beba&quot;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Beba &#8212;dice el coronel.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Bebo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Me escucha?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Lo escucho.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Le cortamos un dedo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Era necesario?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel es de plata, ahora. Se mira la punta del &#237;ndice, la demarca con la u&#241;a del pulgar y la alza.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Tantito as&#237;. Para identificarla.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;No sab&#237;an qui&#233;n era?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se r&#237;e. La mano se vuelve roja. &quot;Beba&quot;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Sab&#237;amos, s&#237;. Las cosas tienen que ser legales. Era un acto hist&#243;rico, &#191;comprende?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Comprendo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La impresi&#243;n digital no agarra si el dedo est&#225; muerto. Hay que hidratarlo. M&#225;s tarde se lo pegamos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Y?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Era ella. Esa mujer era ella.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Muy cambiada?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; No, no, usted no me entiende. Igualita. Parec&#237;a que iba a hablar, que iba a... Lo del dedo es para que todo fuera legal. El profesor R. control&#243; todo, hasta le sac&#243; radiograf&#237;as.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;El profesor R.?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;. Eso no lo pod&#237;a hacer cualquiera. Hac&#237;a falta alguien con autoridad cient&#237;fica, moral.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En alg&#250;n lugar de la casa suena, remota, entrecortada, una campanilla. No veo entrar a la mujer del coronel, pero de pronto esta ah&#237;, su voz amarga, inconquistable.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Enciendo?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; No.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Tel&#233;fono.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Deciles que no estoy.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Desaparece.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Es para putearme &#8212;explica el coronel&#8212;. Me llaman a cualquier hora. A las tres de la madrugada, a las cinco.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Ganas de joder &#8212;digo alegremente.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Cambi&#233; tres veces el n&#250;mero del tel&#233;fono. Pero siempre lo averiguan.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Qu&#233; le dicen?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Que a mi hija le agarre la polio. Que me van a cortar los huevos. Basura.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Oigo el hielo en el vaso, como un cencerro lejano.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Hice una ceremonia, los arengu&#233;. Yo respeto las ideas, les dije. Esa mujer hizo mucho por ustedes. Yo la voy a enterrar como cristiana. Pero tienen que ayudarme.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El coronel est&#225; de pie y bebe con coraje, con exasperaci&#243;n, con grandes y altas ideas que refluyen sobre &#233;l como grandes y altas olas contra un pe&#241;asco y lo dejan intocado y seco, recortado y negro, rojo y plata.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; La sacamos en un furg&#243;n, la tuve en Viamonte, despu&#233;s en 25 de Mayo, siempre cuid&#225;ndola, protegi&#233;ndola, escondi&#233;ndola. Me la quer&#237;an quitar, hacer algo con ella. La tap&#233; con una lona, estaba en mi despacho, sobre un armario, muy alto. Cuando me preguntaban qu&#233; era, les dec&#237;a que era el transmisor de C&#243;rdoba, la Voz de la Libertad.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ya no s&#233; d&#243;nde est&#225; el coronel. El reflejo plateado lo busca, la pupila roja. Tal vez ha salido. Tal vez ambula entre los muebles. El edificio huele vagamente a sopa en la cocina, colonia en el ba&#241;o, pa&#241;ales en la cuna, remedios, cigarrillos, vida, muerte.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Llueve &#8212;dice su voz extra&#241;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Miro el cielo: el perro Sirio, el cazador Ori&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Llueve d&#237;a por medio &#8212;dice el coronel&#8212;. D&#237;a por medio llueve en un jard&#237;n donde todo se pudre, las rosas, el pino, el cintur&#243;n franciscano.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;D&#243;nde, pienso, d&#243;nde.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#161;Est&#225; parada! &#8212;grita el coronel&#8212;. &#161;La enterr&#233; parada, como Facundo, porque era un macho!&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Entonces lo veo, en la otra punta de la mesa. Y por un momento, cuando el resplandor c&#225;rdeno lo ba&#241;a, creo que llora, que gruesas l&#225;grimas le resbalan por la cara.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; No me haga caso &#8212;dice, se sienta&#8212;. Estoy borracho.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y largamente llueve en su memoria.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Me paro, le toco el hombro.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Eh? &#8212;dice&#8212; &#191;Eh? &#8212;dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y me mira con desconfianza, como un ebrio que se despierta en un tren desconocido.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;La sacaron del pa&#237;s?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;La sac&#243; usted?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Cu&#225;ntas personas saben?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; DOS.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;El Viejo sabe?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se r&#237;e.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Cree que sabe.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;D&#243;nde?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No contesta.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Hay que escribirlo, publicarlo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; S&#237;. Alg&#250;n d&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Parece cansado, remoto.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#161;Ahora! &#8212;me exaspero&#8212;. &#191;No le preocupa la historia? &#161;Yo escribo la historia, y usted queda bien, bien para siempre, coronel!&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La lengua se le pega al paladar, a los dientes.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Cuando llegue el momento... usted ser&#225; el primero...&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; No, ya mismo. Piense. Paris Match. Life. Cinco mil d&#243;lares. Diez mil. Lo que quiera.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se r&#237;e.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;D&#243;nde, coronel, d&#243;nde?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se para despacio, no me conoce. Tal vez va a preguntarme qui&#233;n soy, qu&#233; hago ah&#237;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		
		
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Y mientras salgo derrotado, pensando que tendr&#233; que volver, o que no volver&#233; nunca. Mientras mi dedo &#237;ndice inicia ya ese infatigable itinerario por los mapas, uniendo isoyetas, probabilidades, complicidades. Mientras s&#233; que ya no me interesa, y que justamente no mover&#233; un dedo, ni siquiera en un mapa, la voz del coronel me alcanza como una revelaci&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Es m&#237;a &#8212;dice simplemente&#8212;. Esa mujer es m&#237;a.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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<item xml:lang="es">
		<title>Margaritas</title>
		<link>http://www.textosypretextos.com.ar/Margaritas</link>
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		<dc:date>2010-03-02T01:07:52Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mart&#237;n Gait&#225;n</dc:creator>

<category domain="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros">De otros</category>


		<description>&lt;h3 class=&quot;spip&quot;&gt;Octubre 25, 2007.&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;&#8212; Hola Mar&#237;a Rosa. &#191;C&#243;mo te va?
&lt;br /&gt;&#8212; Mal.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Qu&#233; ten&#233;s?
&lt;br /&gt;&#8212; C&#225;ncer. Por eso te ven&#237;a a decir dos cosas. Que no te voy a hacer la torta para el s&#225;bado, y que necesito que me pagues la deuda.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Un d&#237;a despu&#233;s del diagn&#243;stico mi mam&#225; ya le estaba sacando r&#233;dito.
Yo tuve que dejar el diario y todo lo dem&#225;s para venir a verla. Cuando llegu&#233; estaba sonriendo. No va a pasar nada, nene. El problema es que la palabra es muy fea. &#8220;C&#225;ncer&#8221;. Es horrible.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Le digamos &#8220;margaritas&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La segunda rectoscopia la agarr&#243; canchera. Le llev&#243; un presente a la doctora. Una estampita de San Expedito. &#8220;Si se la pasan oliendo gases&#8230;&#8221;. Mis hermanos y yo estamos cinco veces m&#225;s asustados que ella.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros" rel="directory"&gt;De otros&lt;/a&gt;


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		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;h3 class=&quot;spip&quot;&gt;Octubre 25, 2007.&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;&#8212; Hola Mar&#237;a Rosa. &#191;C&#243;mo te va?
&lt;br /&gt;&#8212; Mal.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Qu&#233; ten&#233;s?
&lt;br /&gt;&#8212; C&#225;ncer. Por eso te ven&#237;a a decir dos cosas. Que no te voy a hacer la torta para el s&#225;bado, y que necesito que me pagues la deuda.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Un d&#237;a despu&#233;s del diagn&#243;stico mi mam&#225; ya le estaba sacando r&#233;dito.
Yo tuve que dejar el diario y todo lo dem&#225;s para venir a verla. Cuando llegu&#233; estaba sonriendo. No va a pasar nada, nene. El problema es que la palabra es muy fea. &#8220;C&#225;ncer&#8221;. Es horrible.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Le digamos &#8220;margaritas&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La segunda rectoscopia la agarr&#243; canchera. Le llev&#243; un presente a la doctora. Una estampita de San Expedito. &#8220;Si se la pasan oliendo gases&#8230;&#8221;. Mis hermanos y yo estamos cinco veces m&#225;s asustados que ella.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		
		
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;La van a operar, la tienen que operar con urgencia. Le dijeron que por favor no se mueva, que haga reposo. Pero est&#225; haciendo de comer. No puede parar de cocinar. La casa hierve. Afuera, la capital de La Rioja es un infierno, y la casa de mi madre es un sauna dentro de ese infierno.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;De La Rioja, me doy cuenta de que me hab&#237;a olvidado: los nombres de las calles, c&#243;mo se llega al Hospital y lo insoportable que es el sol. Y la energ&#237;a que le pone mi mam&#225; a las cosas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#191;Hasta qu&#233; limites la intimidad de las personas puede ser interesante?
Escribo sobre mi madre porque en dos d&#237;as me ense&#241;&#243; algo que acaso necesito traducir.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mi madre gui&#241;&#225;ndome el ojo tras decirle a la mujer morosa que en unos d&#237;as le van a extraer una secci&#243;n de su intestino y que por eso ser&#237;a conveniente que, vamos, le pague la deuda. Mi madre buscando la alegr&#237;a de los dem&#225;s. Ahora le est&#225; haciendo una torta a la doctora que le llen&#243; de gas el vientre para ver qu&#233; onda. La torta es de chocolate. La veo decorar su regalo y no entiendo algo que s&#233; que me est&#225; transmitiendo. Algo que tiene que ver con el amor.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Los trabajos de mi madre: bancaria, fabricante de abanicos de Loco Mia, vendedora de seguros, panadera, vendedora de agua potable, carnicera. En todos sus empleos fue feliz y despu&#233;s quebr&#243;. Ahora hace viandas de bajas calor&#237;as para unas 20 personas que le escriben mensajes en el dorso de los folletos: gracias Mar&#237;a Rosa, estaban riqu&#237;simos. O &#8220;La pr&#243;xima vez ponele menos cebolla porque si no despu&#233;s no puedo cagar&#8221;. Y de jueves a s&#225;bado abre una lomiter&#237;a que se llama como el minimarket de mis hermanos, 2014. Le pusieron ese nombre porque quieren que el negocio les permita viajar a ver el Mundial de f&#250;tbol en Brasil, en el 2014. A mi mam&#225; le parece un gran sue&#241;o.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mis amigos rezan por ella. Me llaman por tel&#233;fono y ella sonr&#237;e. Le cuento que mis amigas sab&#237;an que ella estar&#237;a tal como est&#225; ahora, haciendo chistes sobre la especie de papa maligna que tiene atravesada en la ca&#241;er&#237;a. A veces hace chistes que no le entiendo pero igual me causan gracia. Por ejemplo ahora tiene una muletilla: dice &#8220;la guitarra de Lolo&#8221; para describir situaciones. No s&#233; qu&#233; situaciones, a&#250;n no he logrado establecer un patr&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Reci&#233;n hablaba de un hombre y me dijo: &#8220;No es exactamente como la guitarra de Lolo pero es algo parecido&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hace mucho calor aqu&#237;. Es una versi&#243;n demon&#237;aca del calor. Los ventiladores escupen un aire que parece salir de un horno de panader&#237;a. Mi mam&#225; de vez en cuando se sienta y se abanica con unos papeles en los que escribe frases que le van gustando. El que tiene ahora mismo en la mano dice &#8220;La voluntad de Dios no me llevar&#225; donde la gracia de Dios no me pueda proteger&#8221;. &#8220;&#191;Y? &#191;Qu&#233; onda tu mami?&#8221;, me pregunta mientras me acerca una cuchara. Lo que sea que est&#225; cocinando est&#225; delicioso y se lo digo. &#8220;Y eso que tengo margaritas en el culo&#8221;, me dice.&lt;/p&gt; &lt;h3 class=&quot;spip&quot;&gt;Octubre 29, 2007&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Ayer vot&#233; por Pino Solanas mientras madre descansaba en una cama, lejos de su cocina, viendo por la tele que su candidato tampoco tendr&#237;a chances. Ella fue de las primeras en votar a Lavagna: lleg&#243;, discuti&#243; con alguien y volvi&#243; a la cama. Tuvo todo el tiempo el celular en la mano, para indicarle a mi hermana c&#243;mo se hacen las ensaladas, y c&#243;mo se pone en remojo el trigo burgol. Se tiene que tranquilizar, porque hoy le llenan la panza de un l&#237;quido que nos va a dar m&#225;s precisiones sobre las dimensiones del ramo de flores que le est&#225; tapando un ca&#241;o. Pero no puede quedarse quieta. Me acuesto a su lado y me da la mano. Opina sobre la pol&#237;tica nacional. Le cambi&#243; de canal y en Fox est&#225;n dando Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Le digo que es probablemente la pel&#237;cula que m&#225;s me haya gustado. Le va a pedir a mis hermanos que se la alquilen. Cambiamos de canal.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Me doy cuenta de que no s&#233; muy bien qu&#233; tipo de pel&#237;culas le gustan a mi mam&#225;. Tampoco s&#233; mucho de otras cosas. Pienso que he sido feliz viendo Eterno resplandor de una mente sin recuerdos y pienso tambi&#233;n que no s&#233; qu&#233; cosas hacen feliz a mi mam&#225;. A veces es feliz por sus cinco hijos, por las cosas que a veces nos salen bien. Se puso contenta cuando entr&#233; a trabajar en el diario, por ejemplo. Y una vez la vi llorar porque crey&#243; que yo era abanderado. Fue en el jard&#237;n. La verdadera abanderada estaba bailando folklore. Era un acto del 9 de julio. Yo nunca tuve talento para esas cosas, as&#237; que estaba al costado, detr&#225;s de la se&#241;orita. Cuando empez&#243; el cuadro de baile, la abanderada le dej&#243; la bandera a la se&#241;o de mi sala, mo&#241;o fucsia, jard&#237;n Manuel Lucero, la salita al frente del arenero, hab&#237;a una tortuga en el tobog&#225;n. Cuando termin&#243; el cuadro de baile termin&#243; tambi&#233;n el acto. Son&#243; la marcha para que se retire la bandera. La se&#241;o mir&#243; para atr&#225;s. Me dio la bandera y me dijo que vaya a dejarla a la cooperadora. Yo sal&#237;, escoltado por otros dos. Mir&#233; hacia la izquierda y vi a mi mam&#225; llorando. Peg&#243; un grito de alegr&#237;a. &#8220;Mi hijo&#8221;. Mi abuela la acompa&#241;aba. &#8220;Mi hijo es abanderado&#8221;. Cuando sal&#237; del jard&#237;n mi madre me fusil&#243; a besos. Yo no le expliqu&#233; nada. Recib&#237; el cari&#241;o, las felicitaciones, el premio. Me llevaron a tomar un helado a Gatel&#237;n. Yo sab&#237;a que estaba mintiendo. Lo sab&#237;a muy bien. Igual me tom&#233; el helado. M&#225;s de dos d&#233;cadas despu&#233;s no tengo idea de qu&#233; har&#237;a feliz a mi madre. Sus amigas la rodean y la veo re&#237;r. Preparan un viaje a Salta, para visitar a una virgen.
Viaj&#233; de vuelta pensando en las cosas que no s&#233; de mi mam&#225;. Por ejemplo, cu&#225;ntos a&#241;os tiene. Naci&#243; en el 56, pero para m&#237; siempre tendr&#225; 26, que es la edad que ten&#237;a cuando la vi llorar de alegr&#237;a.&lt;/p&gt; &lt;h3 class=&quot;spip&quot;&gt;Noviembre 2, 2007. La traductora de flores.&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Llegu&#233; unos minutos antes que ella. Me atendi&#243; una secretaria y me sent&#233;. Not&#233; que el lugar era c&#225;lido pero no prest&#233; atenci&#243;n a la decoraci&#243;n ni a los cuadros. La vi bajar del taxi, acompa&#241;ada de su hermana. Ac&#225; est&#225; mi hijo, dijo al entrar. Tra&#237;a unos sobres con radiograf&#237;as. Llenamos la ficha de admisi&#243;n y volvimos a sentarnos. Ella se sent&#243; al frente de m&#237;. Me mir&#243; la cabeza. Pens&#233; que vendr&#237;a alg&#250;n comentario sobre el peinado. Pero ella sigui&#243; mirando. Yo le estaba estudiando los gestos. Hab&#237;amos hablado mucho estos &#250;ltimos d&#237;as. Hab&#237;amos acordado que no le &#237;bamos a decir c&#225;ncer a eso que tiene a 13 cm de su culo. En unas semanas la hija de mi hermano cumple a&#241;os y hay una fiesta de disfraces. Mi mam&#225; ya sabe que se va a disfrazar de margarita. Antes me hab&#237;a mandado a buscar uno de esos delantales que tienen estampado el torso de una mujer desnuda. Mi madre comenz&#243; a sonre&#237;r. Me se&#241;al&#243; con los labios y con un ligero movimiento el cuadro que estaba encima de mi cabeza. Era un campo de margaritas. Todo est&#225; conectado, me dice. Todas las flores del mundo me est&#225;n diciendo que me voy a poner bien.
5 de noviembre de 2007. Parapente&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mi mam&#225; quiere hacer parapente. El m&#233;dico le dio fecha de operaci&#243;n para dentro de un mes. Es una operaci&#243;n con riesgo de vida, le dijo. Te recomiendo que en este mes hagas todo lo que quieras. Parapente, Julito, quiero hacer parapente. Hac&#233; lo que quieras. Media hora antes mi mam&#225; sal&#237;a de la anestesia total. Cantaba. Mi tumor es como esa canci&#243;n. Malo malo malo eres. Hab&#237;a comprado 30 pesos de margaritas. Pidi&#243; hablar con mi hermano, que la esperaba en La Rioja. Marcos, dijo, hac&#233; los pozos en el patio. Despu&#233;s nos mostraron el video. Era como esas pel&#237;culas de terror en las que la c&#225;mara est&#225; en el punto de vista del protagonista y avanza por t&#250;neles tenebrosos y h&#250;medos. De repente las paredes se ponen negras. Malo malo malo eres. Tambi&#233;n tiene dos naranjas en el &#250;tero. As&#237; que en un mismo corte sale todo. Mi mam&#225; me aprieta la mano. Por fin llora. Le pregunta al m&#233;dico por qu&#233;. Es gen&#233;tico. Tus hijos deber&#237;an revisarse s&#237; o s&#237; a partir de los cuarenta a&#241;os. Mi mam&#225; me mira: te quedan diez a&#241;os de virginidad en el culo. Despu&#233;s piensa un instante. Bueno, dice, yo cre&#237; que no les iba a dejar nada de herencia. Yo hago silencio o digo cosas inapropiadas. No s&#233; qu&#233; se puede decir, aunque hace d&#237;as que s&#243;lo pienso en palabras que me expliquen la situaci&#243;n. Le aprieto la mano. Una tomograf&#237;a m&#225;s y al cuchillo, le dice Julito. Lo llamo a mi hermano. Le pregunto si conoce alg&#250;n profe de parapente. Mi hermano me dice que s&#237;, claro, pero no pregunta para qui&#233;n ni qu&#233; nos dijo el m&#233;dico. Ya sabe. Yo la voy a acompa&#241;ar, me dice.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Van a volar por encima de una ciudad ardiente. Van a ver desde el cielo el lugar donde viven desde hace 15 a&#241;os. Dicen los que lo han hecho que hay paisajes incre&#237;bles. La ladera de las sierras del Velazco, los abismos entre las monta&#241;as. Mi mam&#225; quiere ver todo eso pero no le importa tanto como pasar por encima de su propia casa, ver su patio, sobrevolar sus margaritas.
Noviembre 9, 2007. San Expedito&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sin saber nada m&#225;s que el diagn&#243;stico, una t&#237;a de mi madre le regal&#243; 30 estampitas de San Expedito. Mam&#225; las guard&#243; en la cartera y me esper&#243; en la casa de sus padres. Cuando llegu&#233; me las mostr&#243;. Mir&#225;. Ella le hab&#237;a regalado una estampita de San Expedito a la doctora que le hizo las primeras rectoscopias, pero lo hab&#237;a hecho como un chiste. Dec&#237;a que la doctora se la pasaba oliendo los pedos de los pacientes despu&#233;s de inflarles el intestino con gas, as&#237; que el santo de ese tipo de m&#233;dicos tendr&#237;a que ser, por necesidad nominal, San Expedito. A m&#237; me parec&#237;a un mal chiste, pero yo hago ese tipo de juegos de palabras casi como un medio para ganarme la vida, as&#237; que no le dije nada y me re&#237;. Dos semanas y tres tumores despu&#233;s, una t&#237;a de mi madre le regala una estampita de San Expedito. Todo est&#225; conectado, me dice mi mam&#225;. Y me muestra la estampita. Es el santo de las causas urgentes. De la Pronta Soluci&#243;n. De los dif&#237;ciles problemas que nos quitan el sue&#241;o. Es el santo de los desesperados. Ayer mi madre estaba comprando t&#233;mperas para pintar l&#225;mparas y en el negocio hab&#237;a folletos de San Expedito. De repente se lo cruza en todos lados.
Ahora le reza y reparte su imagen. Yo estuve a punto de decirle lo que le digo siempre, que no creo en esas cosas. Sin embargo me guard&#233; la estampita en la billetera, en silencio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mis compa&#241;eros del diario hicieron una colecta y juntaron exactamente lo que nos faltaba para el plus de uno de los cirujanos. Todo est&#225; conectado, dice mi mam&#225;. Ayer volvi&#243; a La Rioja. La operan en un mes. Dice que vuelve con tortas de chocolate para el diario y tortas de chocolate para mis amigas. Su manera de decir las cosas es con tortas de chocolate.&lt;/p&gt; &lt;h3 class=&quot;spip&quot;&gt;Noviembre 21, 2007. Artefacto&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Mi mam&#225; alz&#243; a su nieta y se meti&#243; en el castillo inflable. Los invitados llegar&#237;an en una hora. Jugaron todo ese tiempo. Dos nenas rubias flotando a medio metro del suelo. Despu&#233;s se fue a su casa, a vestirse con el disfraz. Lo hab&#237;a hecho ella misma, no s&#233; cu&#225;ndo porque vive en la cocina. Sali&#243; de la casa transformada en una margarita. Tiene una Suzuki 50 cm3 que hace un ruido de espanto y que no tiene m&#225;s cuadro que un ca&#241;o entre el manubrio y el asiento. Una flor a 30 kil&#243;metros por hora bajaba la ladera de las sierras riojanas. Una flor sonriente. De vez en cuando siente dolores insoportables y s&#243;lo piensa en el d&#237;a de la operaci&#243;n. Despu&#233;s del 5 de diciembre no tendr&#225; m&#225;s c&#225;ncer, aunque nadie que la viera bajando en moto y disfrazada de flor por las calles de La Rioja podr&#237;a decir que ahora lo tiene. Baja de la moto y entra a la fiesta, ya repleta de invitados. Grita de alegr&#237;a. Su nieta la rodea, no lo puede creer: una mujer amarilla rodeada de p&#233;talos tiene la cara de su abuela
y la sonrisa como una galaxia en expansi&#243;n. Es una manera de aprender algo. Me llama por tel&#233;fono y me lo cuenta: acaso est&#233; llorando. Yo la escucho, trato de que cada una de sus palabras me quede como una foto en la cabeza. Le digo las cosas de siempre, que la quiero y que todo va salir bien. Ma&#241;ana pasa un equipo de gente por su casa, la suben a una camioneta, a una monta&#241;a y a un artefacto alado. Va a hacer parapente. Es otra manera de aprender.&lt;/p&gt; &lt;h3 class=&quot;spip&quot;&gt;Noviembre 26, 2007. Velocidad.&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Vol&#243; durante una hora. 51 a&#241;os y cuatro carcinomas invasivos. &#191;Qu&#233; parte de mi mam&#225; despert&#243; el diagn&#243;stico del m&#233;dico? &#191;Hubiera saltado en parapente, y volado una hora sobre las sierras riojanas, hubiera abrazado al instructor y sonre&#237;do hasta dormirse, mi mam&#225;, si no le hubieran dicho que el 5 de diciembre enfrentar&#237;a una operaci&#243;n riesgosa? La intensidad del miedo es la medida de su vitalidad. Un rato antes de que la pasaran a buscar le avisaron que podr&#237;a dejar de alquilar. Una casa propia, un plan de vivienda: mi mam&#225; hizo la cuenta y le dio m&#225;s de 30 a&#241;os de alquilar casas, departamentos y negocios. &#8220;Una buena&#8221;, dijo, y se puso el traje para saltar en parapente. Ha construido en menos de un mes el resumen de sus virtudes, y viaja en 4 x 4 hacia la cima del cerro. El instructor le da las pautas. No hay temor en la cara de mi mam&#225;, aunque s&#237; nerviosismo por la inminencia de una sensaci&#243;n de poder. Salta. Se mantiene en el aire, detenida por las corrientes de viento. Sonr&#237;e inmensa, eternamente. Pasan los 15 minutos acordados, pero el instructor la ve feliz y tambi&#233;n disfruta. Le regala
un rato m&#225;s, 45 minutos m&#225;s. Mi mam&#225; ve dos c&#243;ndores que vuelan cerca. Uno le pasa por arriba, otro por abajo. Ve la ciudad, el llano, el r&#237;o seco. Ve el cielo m&#225;s cerca, la cima del cerro desde arriba, sus nietas. No s&#233; qu&#233; habr&#237;a pasado conmigo si hubiera crecido con la imagen de mi abuela haciendo parapente. Acaso sabr&#237;a, entonces, el significado de la sorpresa en el rostro de mis sobrinas. Baja y abraza a su hermana. Un tejido se recompone en el l&#237;mite de las cosas. Ma&#241;ana llega a C&#243;rdoba. Pasado ma&#241;ana necesitaremos donantes de sangre y una m&#225;quina que se llama sutura mec&#225;nica. En unos d&#237;as Julito, su doctor, le va a sacar cosas que le hacen mal: tumores, &#243;rganos in&#250;tiles y 51 a&#241;os sin volar en parapente. El d&#237;a del vuelo me llam&#243;. &#8220;Despu&#233;s de la operaci&#243;n me tiro en ala delta&#8221;, me dijo. Me acord&#233; de ella haciendo pan, vendiendo seguros, haciendo ladrillos en un terreno desierto y caluroso. De ella cocinando, de ella limpiando la casa. Me acord&#233; de ella en la tierra. Cu&#225;ntas cosas que no s&#233; de vos, le dije. &#8220;Me falt&#243; velocidad&#8221;, me contest&#243;.&lt;/p&gt; &lt;h3 class=&quot;spip&quot;&gt;Noviembre 28, 2007. Cigarrillos&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Una amiga de mi madre la visit&#243; en la casa de mi abuela. Le llev&#243; una foto de juventud: mi madre a los 20 a&#241;os. Yo no hab&#237;a visto fotos de mi madre joven. S&#237; de cuando era ni&#241;a, en unos cuadros muy feos de retratos de beb&#233;s que despu&#233;s fueron mis t&#237;os, t&#237;as y mam&#225;, y que se parecen a mis sobrinos y a mis hermanos. Pero no hab&#237;a visto fotos de ella cuando era joven.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ni siquiera me la hab&#237;a imaginado joven. Para m&#237; siempre fue una se&#241;ora preocupada en darnos de comer y que no se esforzaba lo suficiente para comprarme zapatillas Nike. Creo que nunca hab&#237;a asociado la belleza a la imagen de mi madre, por ejemplo. Cuando su amiga me mostr&#243; la foto se abri&#243; un abismo. Mi mam&#225;, 20 a&#241;os, vestida como una adolescente, con una etiqueta de Marlboro en la mano. Yo no sab&#237;a que mi mam&#225; alguna vez hab&#237;a fumado cigarrillos con cierta onda. Recuerdo haber ido a comprarle Chesterfield, primero, y Parliament, cuando la plata alcanzaba para una sola etiqueta y se impuso la elecci&#243;n de mi padre. A veces fumo Parliament: la etiqueta azul y blanca me hace acordar a las veredas de Tablada Park y los quioscos en los que compraba los cigarrillos para &#233;l. A veces le daba la etiqueta abierta: me gustaba sacar la tirita del celof&#225;n con el gesto adulto con el que lo hac&#237;a mi padre, y golpear el paquete contra una mesa o el borde de la silla, despacito, para que el tabaco se asiente. En la foto, mam&#225; tiene una etiqueta de Marlboro y 20 a&#241;os. Le falta un a&#241;o para casarse y dos para parirme. Pienso que no he visto a mi madre tan bella nunca porque nunca la he visto tan feliz. La foto es en blanco y negro, de cuerpo entero. Las piernas de mi madre son las piernas de una chica. La camisa, el pantal&#243;n, estudio la ropa que tiene puesta mi mam&#225; en la foto, el gesto de sus manos. No est&#225; posando, est&#225; riendo, como si alguien le estuviera diciendo que es hermosa o que parece Brigitte Bardot, con ese paisaje al fondo. Primero yo y despu&#233;s mis cuatro hermanos. Y mi padre. Creo que nos llevamos entre todos la alegr&#237;a que tiene mi mam&#225; en esa foto, y que 30 a&#241;os despu&#233;s parece recuperar, por el miedo que le vino despu&#233;s de que le dijeran que todos sus anteriores problemas
eran peque&#241;eces: se&#241;ora, tiene un tumor maligno en el colon. Conoc&#237; a su mejor amiga el d&#237;a de la foto, en la casa de mi abuela. Tengo 29 a&#241;os y jam&#225;s hab&#237;a hablado con la mejor amiga de mi madre. Ni siquiera sab&#237;a que mi mam&#225; ten&#237;a amigas. Digo, amigas como las que tengo yo. Las tiene. Y ellas tienen un archivo de fotos de cuando mi mam&#225; era m&#225;s chica que yo y volv&#237;a locos a los chicos de mi edad. Me quiero quedar con esa postal, es mi mam&#225;, pienso. Pero tambi&#233;n es la amiga de la due&#241;a de la foto. La due&#241;a de la foto la guard&#243; por 30 a&#241;os. El amor tiene forma de fotograf&#237;a. Me vuelvo a casa. La ruta hacia Agua de Oro est&#225; oscura. Entro al pueblo, a la calle empinada. Cuando llego a mi casa hay una chica esper&#225;ndome en la puerta. Tiene el pelo rubio y una etiqueta de cigarrillos en la mano.&lt;/p&gt; &lt;h3 class=&quot;spip&quot;&gt;Diciembre 5, 2007. Hoy.&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Estaba cansada pero le faltaban unas diez p&#225;ginas para terminar de leer una novela que la hac&#237;a llorar. Se las le&#237;. Cometas en el cielo, se llama la novela. Era la primera vez que le le&#237;a algo despu&#233;s de leerle la tarea, tal vez en quinto grado.
En la novela, el protagonista espera en un hospital un diagn&#243;stico sobre alguien a quien ama. Dice: &#8220;En este lugar se producen los reencuentros con Dios&#8221;. Mi mam&#225; me pide que le repita la frase.
Viene un pelado, la sube a una camilla y la sube al ascensor.
La rodeamos. Sus cinco hijos.
Le decimos que todo va a estar bien. Se va.
Nos quedamos tan inmensamente solos.
Tan
Solos
que nos damos la mano. Nos vamos a tomar un caf&#233;.
Tres a cuatro horas de operaci&#243;n, nos dice el m&#233;dico. Hay riesgos, porque la intervenci&#243;n es cerca de &#243;rganos vitales.
Mi mam&#225; es un &#243;rgano vital, le dice mi hermano.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Julito el cirujano baj&#243; las escaleras y dijo:
&lt;br /&gt;&#8212; Ya termin&#243; la cirug&#237;a. Sali&#243; todo bien.
Ahora hay que esperar, claro. Pero en principio sali&#243;
todo bien.
Madre apareci&#243; al rato, sobre una camilla, irreconocible salvo por su pelo. Otro color, partes hinchadas.
&lt;br /&gt;&#8212; Emanuel &#8212;dijo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Para m&#237;, todo el poder y toda la gloria. Hab&#237;amos rezado, los cinco juntos, por ella.
&lt;br /&gt;&#8212; Emanuel. Qu&#233; lindo nombre te puse.&lt;/p&gt; &lt;h3 class=&quot;spip&quot;&gt;Enero 5, 2007. Final feliz.&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Seg&#250;n la biopsia a mi mam&#225; le extirparon 16 cm de intestino. Un chinchul&#237;n largo y negro, entumecido y lleno de margaritas.
Seg&#250;n la biopsia no qued&#243; nada de todo eso dentro del cuerpo de mi mam&#225;, y eso es una buena noticia. No hay que hacer rayos, ni quimioterapia. Mi mam&#225; cre&#237;a que se iba a quedar pelada y ya ten&#237;a vistas algunas pelucas: la que m&#225;s le gustaba era frondosa como el pelo de una Barbie. La llam&#233; y le cont&#233;. Se puso contenta y su voz parec&#237;a un parque de diversiones. Se levant&#243; de la cama y se fue a su jard&#237;n: las margaritas est&#225;n donde tienen que estar. Fui a pasar navidad con ella y la encontr&#233; como era antes del c&#225;ncer: demandante, hincha pelotas, ciclot&#237;mica, alegre. Pura vitalidad. El apellido de mi mam&#225; es muy italiano y ella es como dice la gente que son los italianos: gritones, alegres, puteadores, desordenados, pasionales. El apellido de mi mam&#225; y de mis t&#237;os es muy italiano, los domingos mi abuelo come tallarines o no come. Y no los corta, los enrolla, los moja en una salsa roja y pulposa. Hacen ruido cuando comen, los italianos. Yo tambi&#233;n. De vez en cuando la pasan bien: miran alrededor y ven una familia, se emocionan con eso. Comen mucho, los italianos. Igual algo cambi&#243; en esos meses en los que convivimos con el miedo a que se muera: el miedo es una oportunidad que mi mam&#225; aprovech&#243;. Ahora est&#225; contenta, mira las margaritas que plant&#243;, las margaritas con las que decor&#243; el &#225;rbol de navidad y las margaritas con las que pint&#243; sus manteles: son un poco obsesivos, los italianos. Yo hered&#233; eso pero en la forma de una ignorancia afectiva calamitosa. Mi mam&#225; lo sabe y siempre me pregunta si aprend&#237; a dejar ir. Est&#225; leyendo libros de autoayuda que le ense&#241;an a decirme cosas como &#8220;hay que dejar ir&#8221;. Yo hace mucho que no leo nada que no sea para el trabajo. Cuando tengo tiempo libre escucho a Jeff Buckley.
Well your faith was strong but you needed proof You saw her bathing on the roof Her beauty and the moonlight overthrew you She tied you to her kitchen chair She broke your throne and she cut your hair And from your lips she drew the hallelujah.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Emanuel Rodr&#237;guez es uno de los mejores escritores cordobeses vivos. A&#250;n no ha publicado ning&#250;n libro y duda si alguna vez lo har&#225;. Pero tiene un &lt;a href='http://aguadeoro.wordpress.com/' class='spip_out' rel='external'&gt;blog&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Tambi&#233;n escribe en el suplemento de cultura del diario La Voz del Interior y dirige la &lt;a href='http://www.revistadiccionario.com/' class='spip_out' rel='external'&gt;Revista Diccionario&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>La niebla</title>
		<link>http://www.textosypretextos.com.ar/La-niebla</link>
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		<dc:date>2010-02-27T08:49:46Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mart&#237;n Gait&#225;n</dc:creator>

<category domain="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros">De otros</category>


		<description>&lt;blockquote class=&quot;cita&quot;&gt;
&lt;img width=&quot;23&quot; height=&quot;16&quot; src=&quot;http://www.textosypretextos.com.ar/sites/www.textosypretextos.com.ar/squelettes/archivos/quote1.gif&quot; alt=&quot;&quot;&quot;/&gt;
&lt;em&gt;A mi abuela Ulita&lt;/em&gt;
&lt;img width=&quot;22&quot; height=&quot;16&quot; src=&quot;http://www.textosypretextos.com.ar/sites/www.textosypretextos.com.ar/squelettes/archivos/quote2.gif&quot; alt=&quot;&quot;&quot;/&gt; &lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La niebla lo invade todo. Este cuarto que no eligi&#243;, este mundo que no es el suyo, estos ojos desconocidos que la miran y la buscan, y que aseguran conocerla. Ac&#225; la niebla. M&#225;s all&#225;, tambi&#233;n la niebla.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sobre sus manos viejas como piel de papel, en los ojos alejados, en los huesos de antiguo barro valiente, todav&#237;a caminante. Y en el medio de toda la niebla, ella. Ella de espaldas a las ventanas derrumbadas de su presente bald&#237;o. De frente al abismo de su pasado, al velatorio continuo de sus memorias desvencijadas, fam&#233;licas, suicidas. A veces un sorbo de sol tibio la separa de la niebla y una lucidez con vida de mariposa de dos segundos, desesperada y heroica, consigue traer a sus padres, juntar nombres con rostros, revivir un domingo hecho del tiempo en el que su amor est&#225; siempre vivo, en el que siempre hay baile y en donde siempre hay risa, y en donde siempre es feliz como era. Un instante m&#225;s y la mariposa caer&#225; aplastada bajo el plomo implacable de una niebla invencible. Beso su mejilla, ya incalculablemente distante. Me pregunta quien soy. La niebla, otra vez, lo invade todo.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros" rel="directory"&gt;De otros&lt;/a&gt;


		</description>


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		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;blockquote class=&quot;cita&quot;&gt;
&lt;img width=&quot;23&quot; height=&quot;16&quot; src=&quot;http://www.textosypretextos.com.ar/sites/www.textosypretextos.com.ar/squelettes/archivos/quote1.gif&quot; alt=&quot;&quot;&quot;/&gt;
&lt;em&gt;A mi abuela Ulita&lt;/em&gt;
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&lt;p&gt;La niebla lo invade todo. Este cuarto que no eligi&#243;, este mundo que no es el suyo, estos ojos desconocidos que la miran y la buscan, y que aseguran conocerla. Ac&#225; la niebla. M&#225;s all&#225;, tambi&#233;n la niebla.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sobre sus manos viejas como piel de papel, en los ojos alejados, en los huesos de antiguo barro valiente, todav&#237;a caminante. Y en el medio de toda la niebla, ella. Ella de espaldas a las ventanas derrumbadas de su presente bald&#237;o. De frente al abismo de su pasado, al velatorio continuo de sus memorias desvencijadas, fam&#233;licas, suicidas. A veces un sorbo de sol tibio la separa de la niebla y una lucidez con vida de mariposa de dos segundos, desesperada y heroica, consigue traer a sus padres, juntar nombres con rostros, revivir un domingo hecho del tiempo en el que su amor est&#225; siempre vivo, en el que siempre hay baile y en donde siempre hay risa, y en donde siempre es feliz como era. Un instante m&#225;s y la mariposa caer&#225; aplastada bajo el plomo implacable de una niebla invencible. Beso su mejilla, ya incalculablemente distante. Me pregunta quien soy. La niebla, otra vez, lo invade todo.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		
		
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;blockquote class=&quot;spip_poesie&quot;&gt;
&lt;div&gt;Solita en un rinc&#243;n,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;de un tiempo que muri&#243;,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;hace alg&#250;n tiempo atr&#225;s,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;sin horas ni reloj.&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;Ausente en ese vals&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;de c&#237;nico comp&#225;s,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;bailando en un mont&#243;n&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;de niebla y soledad.&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;Y yo no s&#233;,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;no s&#233; como llegar,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;y solo s&#233;,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;tan solo s&#233; cantar&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;y agradecer&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;que puedo recordar&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;tus caricias,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;piel de sol y terciopelo.&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;Perdida entre tu piel&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;se rie tu ni&#241;ez,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;se rie y vos te vas;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;te abrazo donde est&#233;s.&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;Y yo no s&#233;,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;no s&#233; como llegar,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;y solo s&#233;,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;tan solo s&#233; cantar&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;y agradecer&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;que pude disfrutar&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;de tus mimos de bud&#237;n&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;y caramelo.&lt;/div&gt;
&lt;/blockquote&gt;
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		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Escrito por Yamand&#250; Cardozo y e interpretado por Fredy Bessio. Del espect&#225;culo &lt;i&gt;El Viaje&lt;/i&gt;, ganador del carnaval 2008.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Con adem&#225;n antiguo</title>
		<link>http://www.textosypretextos.com.ar/Con-ademas-antiguo</link>
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		<dc:date>2010-02-16T04:30:02Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mart&#237;n Gait&#225;n, Pedro Mairal</dc:creator>

<category domain="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros">De otros</category>

		<dc:subject>Poes&#237;a</dc:subject>

		<description>En el vapor del ba&#241;o se dibuja desnuda y luminosa. Ceremoniosamente, abre una toalla azul, se inclina en una reverencia para el dios de toda su belleza. El pelo en catarata hacia adelante. Lleva suave la toalla hasta la nuca, se envuelve la cabeza, con adem&#225;n antiguo tuerce diestra la boa de algod&#243;n, la enrosca en espiral y sin saber siquiera que ha rezado se yergue tan hermosa con turbante que el solo gesto alumbra la vida (...)


-
&lt;a href="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros" rel="directory"&gt;De otros&lt;/a&gt;

/ 
&lt;a href="http://www.textosypretextos.com.ar/Poesia" rel="tag"&gt;Poes&#237;a&lt;/a&gt;

		</description>


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		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;blockquote class=&quot;spip_poesie&quot;&gt;
&lt;div&gt;En el vapor del ba&#241;o se dibuja&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;desnuda y luminosa.&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;Ceremoniosamente,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;abre una toalla azul, se inclina&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;en una reverencia para el dios&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;de toda su belleza.&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;El pelo en catarata hacia adelante.&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;Lleva suave la toalla hasta la nuca,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;se envuelve la cabeza,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;con adem&#225;n antiguo&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;tuerce diestra la boa de algod&#243;n,&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;la enrosca en espiral&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;y sin saber siquiera que ha rezado&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;se yergue tan hermosa con turbante&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;que el solo gesto alumbra la vida cotidiana.&lt;/div&gt;
&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>El score macabro de los muertos</title>
		<link>http://www.textosypretextos.com.ar/El-score-macabro-de-los-muertos</link>
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		<dc:date>2010-01-14T15:36:41Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mart&#237;n Gait&#225;n</dc:creator>

<category domain="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros">De otros</category>


		<description>&lt;p&gt;Nadie se pregunta para qu&#233; sirven los embajadores argentinos en cada pa&#237;s del mundo. Les sospechamos actividades poco esforzadas, los imaginamos en perpetuos &#225;gapes, y siempre conocemos a alguien que conoce al hijo o a la hija de alguno. En general, los consideramos tipos con suerte, a ellos y a su familia. Siempre de viaje, generalmente tostados. Nos preguntamos poco si nos sirven para algo. Si nos son &#250;tiles. Hasta que &#161;zas!, hay un maremoto en Asia, o un atentado en un hotel de Chipre, o una revuelta en el fin del mundo, o un accidente de avi&#243;n en las ant&#237;podas. Entonces s&#237;, los llamamos con urgencia por tel&#233;fono. Los embajadores se convierten en corresponsales muy requeridos en los medios, y de golpe recordamos para qu&#233; estaban all&#237;, por qu&#233; los necesit&#225;bamos. Para saber si hay argentinos muertos, o argentinos heridos, o argentinos encerrados, o argentinos que se salvaron de milagro... A todos nos hipnotiza saber si hay argentinos en medio de los desastres.&lt;/p&gt;

-
&lt;a href="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros" rel="directory"&gt;De otros&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>
		
		
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Nadie se pregunta para qu&#233; sirven los embajadores argentinos en cada pa&#237;s del mundo. Les sospechamos actividades poco esforzadas, los imaginamos en perpetuos &#225;gapes, y siempre conocemos a alguien que conoce al hijo o a la hija de alguno. En general, los consideramos tipos con suerte, a ellos y a su familia. Siempre de viaje, generalmente tostados. Nos preguntamos poco si nos sirven para algo. Si nos son &#250;tiles. Hasta que &#161;zas!, hay un maremoto en Asia, o un atentado en un hotel de Chipre, o una revuelta en el fin del mundo, o un accidente de avi&#243;n en las ant&#237;podas. Entonces s&#237;, los llamamos con urgencia por tel&#233;fono. Los embajadores se convierten en corresponsales muy requeridos en los medios, y de golpe recordamos para qu&#233; estaban all&#237;, por qu&#233; los necesit&#225;bamos. Para saber si hay argentinos muertos, o argentinos heridos, o argentinos encerrados, o argentinos que se salvaron de milagro... A todos nos hipnotiza saber si hay argentinos en medio de los desastres.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		
		
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Despu&#233;s de la desaparici&#243;n del avi&#243;n de Air France en medio del Atl&#225;ntico, la prensa online del mundo empez&#243; a llamar a sus diplom&#225;ticos. El sitio donde hab&#237;an nacido los accidentados era el gran titular. La segunda noticia importante. Por supuesto, Brasil y Francia eran dominadores absolutos del score macabro, pero sin duda hab&#237;a m&#225;s nacionalidades siniestradas. Madrid encontr&#243; dos con velocidad y los diarios titularon &quot;&#161;Hay dos espa&#241;oles entre los pasajeros!&quot;. Los diarios y noticieros de Buenos Aires tampoco tardaron mucho: &quot;Se confirma que un argentino viajaba en el vuelo de Air France&quot;. M&#225;s tarde se sabr&#237;a que aquel argentino era hijo de alguien conocido, lo que duplic&#243; esa proximidad buscada, el dolor de lo cercano, la necesidad de ponerle nuestro rostro a las tragedias que ocurren en otra parte. Porque &#233;sa es la raz&#243;n de que llamemos a los diplom&#225;ticos en los maremotos distantes, en los atentados y las desgracias que ocurren lejos. La raz&#243;n es saber cu&#225;nto nos debe doler aquello. Si mucho, si poco o si nada. Cu&#225;nto deber&#237;amos tardar en olvidar y pasar p&#225;gina. De lo contrario, si no fuera por esto, &#191;qu&#233; nos importa si son argentinos, chinos o marroqu&#237;es los pobrecitos que se precipitaron al mar el lunes? Si nos importa es para confirmar que pod&#237;amos haber sido nosotros.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El caso de la azafata Clara Mar Amado (su nombre va de la literatura al presagio) es paradigm&#225;tico. La chica, de treinta y dos a&#241;os, formaba parte de la tripulaci&#243;n del avi&#243;n siniestrado. Ella naci&#243; en M&#225;laga, pero desde los siete a&#241;os vivi&#243; en la C&#243;rdoba argentina con sus padres. En la prensa ib&#233;rica se la menciona como &quot;la azafata espa&#241;ola&quot;. En la prensa de Buenos Aires se informa sobre ella como &quot;la azafata argentina&quot; y en algunos casos como &quot;la azafata de padres argentinos&quot;. No hay maldad ni intereses en estos t&#243;picos, sino la intenci&#243;n de que el dolor nos resulte cercano. En esa puja invisible entre dos prensas que quieren hacer propia la nacionalidad de una azafata, en ese tire y afloje, el ser humano se muestra vulnerable, insensato y fr&#225;gil. La muerte, que no tiene bandera, nos convierte en ni&#241;os asustados.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Art&#237;culo &lt;a href='http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1136263' class='spip_out' rel='external'&gt;publicado en La Naci&#243;n&lt;/a&gt; el domingo 7 de junio de 2009.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Viene a cuento de la cat&#225;strofe en Hait&#237;, un terremoto que habr&#237;a dejado, a priori, m&#225;s de 100 mil muertos. La prensa argentina morbosamente cuenta que &lt;a href=&quot;http://www.textosypretextos.com.ar/IMG/gif/1argentino.gif&quot; class=&quot;thickbox&quot;&gt; uno era argentino&lt;/a&gt; .&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Veinte minutos</title>
		<link>http://www.textosypretextos.com.ar/Veinte-minutos</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.textosypretextos.com.ar/Veinte-minutos</guid>
		<dc:date>2009-12-21T19:06:52Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Jorge Lanata, Mart&#237;n Gait&#225;n</dc:creator>

<category domain="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros">De otros</category>


		<description>&lt;p&gt;Pap&#225; nunca deja rastros. Incluso ahora, que trataba de evitar el mal humor durmiendo,
est&#225; tirado sin desarmar la cama. Hace un rato le grit&#243; a mam&#225; desde el pasillo:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Lil&#237;, llamame en veinte minutos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pap&#225; puede dormir veinte minutos. Duerme con la precisi&#243;n de un horno a microondas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Avisame en veinte minutos&#8212; advierte.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;O quince. Pero al rato se levanta exacto, nuevo, alisa la colcha y deja en el aire, por un par de
segundos, una peque&#241;a nube de Paco Rabanne.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mam&#225; vive pendiente del reloj; pronuncia en voz alta la cuenta regresiva de los &#250;ltimos diez
segundos y entonces grita desde el vestidor:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#161;Negro! &#161;Despert&#225;te!&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero pap&#225; ya est&#225; levantado, y sale a caminar, o me lleva de compras al supermercado. Pap&#225; odia ir
al supermercado y hacer las compras, pero odia m&#225;s Punta del Este, y se aburre y tal vez en el
fondo le divierten los comentarios de los argentinos que murmuran entre las estanter&#237;as cuando la
cara de Pap&#225; aparece. Ayer una alarma secreta hizo saltar de su sill&#243;n al gerente del Super Uno, que
se acerc&#243; a nuestro carrito y pregunt&#243;:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Lo ayudo, Almirante?&lt;/p&gt;

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&lt;a href="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros" rel="directory"&gt;De otros&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>
		
		
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Pap&#225; nunca deja rastros. Incluso ahora, que trataba de evitar el mal humor durmiendo,
est&#225; tirado sin desarmar la cama. Hace un rato le grit&#243; a mam&#225; desde el pasillo:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Lil&#237;, llamame en veinte minutos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pap&#225; puede dormir veinte minutos. Duerme con la precisi&#243;n de un horno a microondas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Avisame en veinte minutos&#8212; advierte.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;O quince. Pero al rato se levanta exacto, nuevo, alisa la colcha y deja en el aire, por un par de
segundos, una peque&#241;a nube de Paco Rabanne.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Mam&#225; vive pendiente del reloj; pronuncia en voz alta la cuenta regresiva de los &#250;ltimos diez
segundos y entonces grita desde el vestidor:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#161;Negro! &#161;Despert&#225;te!&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero pap&#225; ya est&#225; levantado, y sale a caminar, o me lleva de compras al supermercado. Pap&#225; odia ir
al supermercado y hacer las compras, pero odia m&#225;s Punta del Este, y se aburre y tal vez en el
fondo le divierten los comentarios de los argentinos que murmuran entre las estanter&#237;as cuando la
cara de Pap&#225; aparece. Ayer una alarma secreta hizo saltar de su sill&#243;n al gerente del Super Uno, que
se acerc&#243; a nuestro carrito y pregunt&#243;:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Lo ayudo, Almirante?&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		
		
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Pap&#225; ni le contest&#243;, sin dejar de sonre&#237;r avanz&#243; hacia una pila de latas de tomate. El gerente tenia
jogging azul y creo que se maldijo porque justo esa ma&#241;ana sali&#243; sin saco y corbata.
Pap&#225; mir&#243; el precio de una botella de Gordon's y sac&#243; tres, y despu&#233;s una de pi&#241;a colada.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Es rica &#8212;me dijo&#8212;. Bien fr&#237;a.
&lt;br /&gt;&#8212; Es usted, &#191;no? &#8212;pregunt&#243; una gorda, congelada ante la aparici&#243;n. Ten&#237;a dos frascos de yogurt en la
mano izquierda.
&lt;br /&gt;&#8212; Soy &#8212;dijo Pap&#225; con una sonrisa, y le dio la espalda.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Me firma? &#8212;pidi&#243; la gorda, que m&#225;gicamente convirti&#243; uno de los yogures en un cuadrado blanco
de papel.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pap&#225; se fren&#243;, busc&#243; una lapicera en el bolsillo, la encontr&#243; y la gorda dijo:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Esther, ponga para Esther. Cuando se lo cuente a Carlos no me va a creer. Ahora vivimos en
Miami, pero queremos volver a la Argentina. Nos fuimos cuando empezaron con los secuestros. A
Carlos lo amenazaron los Montoneros. Lo llamaron una vez, y no esperamos que volvieran a
llamar. Carlos cre&#237;a que era una broma pesada de alguno de los del directorio, pero en esa &#233;poca
nadie estaba para bromas, &#191;no le parece?
Pap&#225;, en esos casos, s&#243;lo pronuncia frases de circunstancia .&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Vengan, nos hacen falta. Gente como ustedes nos hace falta &#8212;le dijo a la gorda estirando la mano .
&lt;br /&gt;&#8212; Gracias &#8212;dijo la gorda, y sacudi&#243; la mano de Pap&#225; Y me dio un beso&#8212;. Vos sos...
&lt;br /&gt;&#8212; Claudia &#8212; dije yo y seguimos empujando el carrito.
&lt;br /&gt;&#8212; Qu&#233; linda es &#8212; o&#237; que dec&#237;a la gorda mientras avanz&#225;bamos hacia la caja.
&lt;br /&gt;&#8212; La gorda me afan&#243; la lapicera &#8212; dijo Pap&#225; en el auto, pero ya dobl&#225;bamos hacia La Mansa.
&lt;br /&gt;&#8212; Era una Bic.
&lt;br /&gt;&#8212; Aunque fuera una MontBlanc. Menos mal que era una Bic.
&lt;br /&gt;&#8212; Ya s&#233;, que no importa, digo.
&lt;br /&gt;&#8212; Soy yo el que dice si importa o no importa.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Y la Cross que te regale?
&lt;br /&gt;&#8212; Por ah&#237; debe andar &#8212; dijo Pap&#225; mientras intentaba sintonizar algo en la radio.
&lt;br /&gt;&#8212; La perdiste tambi&#233;n.
&lt;br /&gt;&#8212; Me la rob&#243; Gracielita Alfano.
&lt;br /&gt;&#8212; No dig&#225;s eso delante de mam&#225;, que sab&#233;s c&#243;mo se pone.
&lt;br /&gt;&#8212; Mir&#225; &#8212; dijo Papi y se&#241;alo el sol. Est&#225;bamos parados en un sem&#225;foro. Punta del Este era violeta y
gris.
&lt;br /&gt;&#8212; Y vos que prefer&#237;s ir al departamento de la Barra &#8212; le dije.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Qu&#233; Barra?
&lt;br /&gt;&#8212; La Barra de Tijuca.
&lt;br /&gt;&#8212; S&#237;.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Esto no es mejor?
Qu&#233; novedad. Igual voy a ir all&#225;, en febrero.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Vamos a ir?
&lt;br /&gt;&#8212; Voy a ir &#8212; dijo &#233;l antes de bajar &#8212;. Ayud&#225;me con las bolsas.
Pap&#225; ya durmi&#243; cinco de sus veinte minutos.
Yo sigo en el living, tirada frente a la ventana que da a la playa, miro el mar, miro el tel&#233;fono y un
reloj de pared. Llam&#243; Marta Lynch, que est&#225; en Jos&#233; Ignacio, que va a quedarse hasta el veinte, que
si sigo tan linda como siempre, como siempre no m&#225;s, que Piero quer&#237;a hablar con Pap&#225; de un
proyecto, que c&#243;mo no estoy en la playa, que tenemos que ir juntas a la Posta del Cangrejo, que
claro, que bueno, que un beso grande. No dijo beso, dijo besote. Seis minutos.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Lo llamas vos? &#8212; me pidi&#243; mam&#225; hace un rato, y volvi&#243; ansiosa al vestidor a probarse por en&#233;sima
vez el collar que le mand&#243; Ricciardi como regale de Navidad.
&lt;br /&gt;&#8212; Es tan distinguido &#8212;dijo mam&#225; con la mirada perdida en el espejo.
&lt;br /&gt;&#8212; Lo llamo yo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;S&#233; que va a despertarse solo, como siempre, pero mientras controlo el reloj me siento due&#241;a de su
futuro. De sus pr&#243;ximos quince minutos.
Dos chicos con trajes de neoprene y una tabla se sentaron a charlar en la vereda. En Buenos Aires, la custodia ya los hubiera sacado.
Desde este sill&#243;n la casa parece vac&#237;a. El tel&#233;fono ya son&#243; tres veces; parec&#237;a una exageraci&#243;n: me
siento a cargo de un conmutador. Llam&#243; Mitjans, el escribano. Que vuelve a llamar. Despu&#233;s son&#243;
otra vez pero cortaron.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Era equivocado &#8212; dijo mam&#225; aquella vez, en Buenos Aires. &quot;Qui&#233;n era&quot;, pregunt&#243; Pap&#225;. &quot;Uno que
dijo que era amigo de una tal Marta Mac Cormack&quot;, contest&#243; mam&#225;. &quot;No era equivocado&quot;, &#8212; dijo
Pap&#225; sirvi&#233;ndose un gin&#8212;tonic. Nadie volvi&#243; a hablar del tema.
Mama sale del cuarto sin el collar.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Hoy es jueves? &#8212; me pregunta.
&lt;br /&gt;&#8212; Mi&#233;rcoles.Faltan dos d&#237;as &#8212; dice.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Para qu&#233;?
&lt;br /&gt;&#8212; Viene Elenita. Me tengo que arreglar dos vestidos. El azul y ese ocre divino.
&lt;br /&gt;&#8212; No viene, ma, Elenita viene cuando estamos en Buenos Aires.
&lt;br /&gt;&#8212; Ya s&#233; d&#243;nde estamos, me trat&#225;s como si fuera una loca. Viene. Yo habl&#233; con ella ayer.
&lt;br /&gt;&#8212; Buen&#237;simo; yo tengo ese Wrangler que se me cae.
&lt;br /&gt;&#8212; Dej&#225;melo en el cuarto &#8212; dijo mam&#225; desde el pasillo, y al rato o&#237; el televisor de la cocina.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Ya es hora? &#8212; grit&#243;.
&lt;br /&gt;&#8212; No, falta. &#191;Vos no vas a Brasil? &#8212; le pregunt&#233;.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Cu&#225;ndo?
&lt;br /&gt;&#8212; En febrero.
&lt;br /&gt;&#8212; No, &#191;qui&#233;n te dijo? No. &#191;D&#243;nde, a Brasil?
&lt;br /&gt;&#8212; Al departamento de la Barra.
&lt;br /&gt;&#8212; No.
&lt;br /&gt;&#8212; &#201;l s&#237;.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Cu&#225;ndo te lo dijo?
&lt;br /&gt;&#8212; Ayer, cuando volv&#237;amos del supermercado.
Mam&#225; no dijo nada y s&#243;lo qued&#243; en el aire el sonido de la tele. Pasaban esos avisos uruguayos del
siglo pasado. Mam&#225; debe estar jugando al ciclope con el televisor: est&#225; cada vez m&#225;s miope y se
pega a la pantalla para adivinar el programa.
A veces le habla al aparato. Diez minutos.
Un Willis fren&#243; delante de los trajes de neoprene, ellos subieron y el jeep sali&#243; arando para Solanas.
El cielo era perfecto y cursi, como en una postal.
Son&#243; el tel&#233;fono y mam&#225; atendi&#243; desde la cocina. Se ri&#243;. Es curioso, estuvimos a&#241;os sin o&#237;r su risa
pero, desde que Pap&#225; renunci&#243; a la junta Militar, mam&#225; se r&#237;e seguido. Se ve que perdi&#243; la
costumbre de la risa: cuando se r&#237;e, suelta un graznido, o una respiraci&#243;n larga, no una risa.
Nadie sabe c&#243;mo es la risa de Pap&#225;. Deb&#237; escucharla; no la recuerdo. Con la voz es distinto: la voz
de Pap&#225; suena como un altoparlante, como el televisor, cuando grita, en casa:
O en el Tennis Ranch, cuando jadea:
&lt;br /&gt;&#8212; &#161;Pasala! &#161;Pasamela! &#8212; y Emilio querr&#237;a estirar la red para que Pap&#225; alcance la pelota.
Emilio ya tendr&#237;a que estar ac&#225;, pero se est&#225; vengando: hace m&#225;s de tres meses que no se enferma.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ahora estar&#225; caminando por Gorlero, de punta a punta, hasta sacarle lustre. La &#250;ltima vez fue
insoportable; m&#225;s de cuatro meses estuvo postrado en cama, mientras los m&#233;dicos murmuraban
mirando al piso:
&lt;br /&gt;&#8212; No tiene nada.
&lt;br /&gt;&#8212; Tiene fiebre.
&lt;br /&gt;&#8212; Es psicol&#243;gico.
&lt;br /&gt;&#8212; Son berretines.
&lt;br /&gt;&#8212; En los an&#225;lisis no aparece.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Al final se cur&#243; y apenas llegamos a Punta del Este sali&#243; con Pap&#225; a navegar en el Pataleta.
La otra voz de Pap&#225; es en el mar. En el mar su voz suena m&#225;s vieja, con un tono de miedo que
Emilio llamar&#237;a respeto, porque Pap&#225; y el miedo son incompatibles.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A veces creo que Pap&#225; le tiene miedo a su reflejo. No a su reflejo, en realidad, sino a ese gesto que
no maneja y se reproduce sin su control. Una vez vi ese gesto de sorpresa y de espanto en el departamento de Libertador, cuando Pap&#225; se
ajustaba la corbata antes de salir:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Te pasa algo? &#8212;pregunt&#243; mam&#225;.
&lt;br /&gt;&#8212; Lo de siempre. Los verdes me tienen podrido &#8212; dijo Pap&#225;&#8212;. Es eso.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Tiempo despu&#233;s renunci&#243; a la Junta.Emilio juntaba todos los recortes en la carpeta, que en esos meses iba por el octavo tomo. Era
gracioso leer las especulaciones de los periodistas y saberme del lado de adentro, viendo c&#243;mo se
mov&#237;an las marionetas, y qui&#233;n era el responsable de los hilos. Debajo de las carpetas hab&#237;a cinco o
seis ejemplares del libro. Estaban sin dedicar.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pap&#225; ya les encontrar&#237;a destinatario. El camino de Ia democracia, dec&#237;a el titulo en letras negras.
Pap&#225; estaba en la tapa, sonriente y tostado, con uniforme de gala y la bandera argentina a la
derecha.
&quot;No vamos a combatir hasta la muerte, vamos a combatir hasta la victoria, est&#233; m&#225;s all&#225; o m&#225;s ac&#225;
de la muerte&quot;, dec&#237;a la contratapa que dec&#237;a Pap&#225;.
Abajo el logo en rojo del editor, Varela Cid.
Mi ejemplar estaba sin abrir; o mejor dicho abierto pero sin leer, porque no hay nada m&#225;s aburrido
que los discursos. Cuando Papa lo trajo pas&#233; las p&#225;ginas y me fij&#233; en una frase: &quot;La Revoluci&#243;n del
Mar&quot;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Lo imagin&#233; a Pap&#225; en el Pataleta:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Pataleta, Pataleta &#8212;hab&#237;a dicho Martincito.
Y le qued&#243; Pataleta al barco. La revoluci&#243;n del mar. Pap&#225; parado sobre la cubierta de una palabra
que repiti&#243; su nieto.
En la comida que se hizo en casa por la aparici&#243;n del libro, estaban Eduardo y Luz con Martincito.
Tambi&#233;n estaba el Gordo Lezama, que no paraba de transpirar y jugaba con el borde de la
servilleta.
&lt;br /&gt;&#8212; Buenas fotos, &#191;no? &#8212;dijo Lezama.
Yo pens&#233; de inmediato que las fotos eran espantosas. Pap&#225; con el Papa, Pap&#225; con el Rey
Juan Carlos, Pap&#225; con un jeque &#225;rabe. Pap&#225; con unos chutes.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Y de que hablaban? &#8212;pregunt&#233;.
&lt;br /&gt;&#8212; Boludeces &#8212;dijo Pap&#225;, y el ambiente estall&#243; y se descontrajo.
&lt;br /&gt;&#8212; Menos con el Papa &#8212;dijo Eduardo.
&lt;br /&gt;&#8212; Menos con el Papa, claro &#8212;dijo Pap&#225;&#8212;. &#201;se s&#237; que entendi&#243; su negocio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pap&#225; dedic&#243; ejemplares a cada uno de los presentes y todos se fueron sabiendo cu&#225;l era su tarea
para el hogar.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Cuando Kissinger estuvo en Libertador, no encontraban un ejemplar del libro en ning&#250;n lado.
Mam&#225; abri&#243; la puerta de mi cuarto y yo pense: taquicardia.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;No saben donde habr&#225;? &#8212;nos pregunt&#243;, en un jadeo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Emilio revolvi&#243; las carpetas y nada. El m&#237;o estaba marcado en la frase que dec&#237;a &quot;Revoluci&#243;n del
Mar''. Eduardo y Luz estaban en el campo. La casa segu&#237;a silenciosa; ni siquiera se o&#237;an las voces
desde el living. En ese memento entramos todos en p&#225;nico: nos imaginamos a Pap&#225; enfrentando el
papel&#243;n, y lo que pasar&#237;a despu&#233;s. Al final yo desenterr&#233; un ejemplar que apareci&#243;
inexplicablemente en la cocina. Mam&#225; me lo arranc&#243; sin agradecer y sali&#243; disparada para el living.
Cuando abri&#243; la puerta no o&#237;mos una sola voz: &#191;estar&#237;an en silencio, Kissinger y Pap&#225;? Mir&#233; por la
ventana del cuarto. Un Fairlane negro y dos Falcon sin chapa estaban cruzados en Libertador.
Pens&#233; en abrir el cuarto para que se aireara, pero no: esa ma&#241;ana Emilio hab&#237;a vuelto con unas
l&#237;neas de fiebre del colegio, y ahora hab&#237;a vuelto a la cama.
&lt;br /&gt;&#8212; En casa &#8212;le dije a Daniela al rato, cuando me llam&#243;.
Ella larg&#243; una carcajada.
&lt;br /&gt;&#8212; No te miento, boluda, Kissinger est&#225; en casa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Durante la cena Pap&#225; parec&#237;a cansado y melanc&#243;lico, algo despeinado, como cuando termina de
jugar al squash.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Los yanquis est&#225;n a muerte con nosotros &#8212;fue todo lo que dijo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Menos de cinco minutos.
&#191;Por qu&#233; no dejarlo dormir? Imposible, se despierta solo. Camin&#233; hasta el cuarto en puntas de pie;
la puerta estaba entornada. Cuando me asom&#233; vi a Pap&#225; tirado en diagonal sobre la cama, con la
cabeza en direcci&#243;n a la ventana. No parec&#237;a dormido. Estaba boca abajo, con la mirada congelada
en el marco. La puerta cruji&#243; y Pap&#225; pidi&#243; silencio con la mano.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Ven&#237; &#8212;murmur&#243;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Me acerqu&#233;. El cuarto estaba en perfecto orden, salve ese vaso de gin&#8212;tonic por la mitad, en la mesa
de luz. Pap&#225; hizo otro gesto para que me acostara a su lado, boca abajo, como el. Quer&#237;a mostrarme
algo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Mir&#225; &#8212;dijo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No vi nada. El marco blanco de la ventana y el olor a sal y pescado que se hace m&#225;s intenso por la
tarde.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pap&#225; segu&#237;a mirando fascinado. Con un dedo se&#241;al&#243; a la nada, entre el marco y la pared.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Ahora s&#237; la veo &#8212;dije.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Una peque&#241;a ara&#241;a, casi transparente, trepaba trabajosamente por su tela. Pap&#225; volvi&#243; su cara hacia
m&#237; con una sonrisa. Se cruz&#243; de brazos y se acomod&#243;, alej&#225;ndose un poco de la ara&#241;a. El viento, o
quiz&#225;s un imperceptible movimiento de la colcha, hizo que la tela se bomboleara y demostrara su
resistencia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Mat&#225;la &#8212;le dije en voz baja.
&lt;br /&gt;&#8212; Trae mala suerte.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Nos vamos a quedar as&#237; toda la tarde?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pap&#225; neg&#243; con la cabeza.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;No te parece incre&#237;ble? &#8212;me pregunt&#243;
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Qu&#233;?
&lt;br /&gt;&#8212; Eso. C&#243;mo va tejiendo la tela de a poco. A veces se le rompe, y parece que se cae pero no, vuelve
para atr&#225;s y teje de nuevo. Quiere llegar hasta la ventana. Y va a llegar. En un rato.
&lt;br /&gt;&#8212; Querr&#225; salir a la calle.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Qu&#233; calle? Ni se puede imaginar la calle &#8212;dijo Pap&#225;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pap&#225; levant&#243; la mano derecha y la ara&#241;a qued&#243; congelada en la tela.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Te tiene miedo &#8212;le dije.
&lt;br /&gt;&#8212; No. Es otra cosa. A m&#237; no me puede imaginar, tampoco &#8212;dijo Pap&#225;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La tela de color plata se cort&#243; en uno de sus extremes.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Cu&#225;nto tiempo vivir&#225;n?
&lt;br /&gt;&#8212; No s&#233;. Uno, o dos d&#237;as. A lo mejor ya est&#225; a punto de morirse. No viven mucho.
&lt;br /&gt;&#8212; Nunca va a llegar a la ventana &#8212;dije con pena.
&lt;br /&gt;&#8212; Ella no lo sabe. Ella teje, nom&#225;s.
&lt;br /&gt;&#8212; Mir&#225; &#8212;le dije&#8212;: se mueve de vuelta, sigue tejiendo para el mismo lado que se cort&#243;.
&lt;br /&gt;&#8212; Nunca aprenden &#8212;dijo Pap&#225;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Retroced&#237; sobre la cama y, sin querer, tir&#233; al piso el diario que estaba junto a mis pies. La ara&#241;a no lo advirti&#243;. Sigui&#243; tejiendo con una lenta obstinaci&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#161;Negro! &#161;Es hora! &#8212;grito, mam&#225; desde la cocina&#8212;. &#161;Claudia! &#161;Claudia! &#191;D&#243;nde se meti&#243; esta chica?&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Los dos nos levantamos suavemente, con cuidado de no quebrar la tela. Pap&#225; agarr&#243; su vaso de gintonic
y lo termin&#243; de un sorbo. Despu&#233;s se acomod&#243; el pantal&#243;n Y busc&#243; el reloj. Sus ojos se
reflejaron en la ventana y apart&#243; la mirada de inmediato.
El diario tirado en el piso dec&#237;a: &quot;Esc&#225;ndalo por la P2: Detuvieron en Roma a Licio Gelli&quot;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Animales dom&#233;sticos</title>
		<link>http://www.textosypretextos.com.ar/Animales-domesticos</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.textosypretextos.com.ar/Animales-domesticos</guid>
		<dc:date>2009-12-14T04:13:22Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Guillermo Saccomanno, Mart&#237;n Gait&#225;n</dc:creator>

<category domain="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros">De otros</category>


		<description>&lt;p&gt;Desde que Felipe trajo esa estufa de kerosene no se puede respirar en esta casa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Quer&#237;a darte una sorpresa&#8212; dijo cuando cortaba el hilo del paquete.
&lt;br /&gt;&#8212; Sab&#233;s que no aguanto el kerosene. Me da alergia.
&lt;br /&gt;&#8212; En esta casa hace mucho fr&#237;o.
&lt;br /&gt;&#8212; Siempre hizo fr&#237;o &#8212; le dije &#8212;. Ahora se siente m&#225;s porque estamos viejos.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Que quer&#233;s? &#191;Qu&#233; la cambie por una el&#233;ctrica? Las de cuarzo gastan mucho y no calientan.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;As&#237; son los regalos de Felipe. Cuando &#233;ramos j&#243;venes, con el sueldo compraba una pila de libros.
&lt;br /&gt;&#8212; Para vos y los chicos&#8212; dec&#237;a.
&lt;br /&gt;&#8212; Sab&#233;s que no me gusta leer. Y lo que los chicos necesitan es ropa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Es in&#250;til luchar con Felipe.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Cu&#225;nto te costo esa estufa?
&lt;br /&gt;&#8212; No se dice el precio de un regalo.
&lt;br /&gt;&#8212; Un regalo es algo que le gusta a quien lo recibe.
&lt;br /&gt;&#8212; No te aflijas. La compr&#233; con unos pesos que me gan&#233; a la quiniela.
&lt;br /&gt;&#8212; Si vos no jug&#225;s.
&lt;br /&gt;&#8212; No me cre&#233;s.
&lt;br /&gt;&#8212; No, no te creo. Metiste la mano en mi secreter.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros" rel="directory"&gt;De otros&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>
		
		
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Desde que Felipe trajo esa estufa de kerosene no se puede respirar en esta casa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Quer&#237;a darte una sorpresa&#8212; dijo cuando cortaba el hilo del paquete.
&lt;br /&gt;&#8212; Sab&#233;s que no aguanto el kerosene. Me da alergia.
&lt;br /&gt;&#8212; En esta casa hace mucho fr&#237;o.
&lt;br /&gt;&#8212; Siempre hizo fr&#237;o &#8212; le dije &#8212;. Ahora se siente m&#225;s porque estamos viejos.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Que quer&#233;s? &#191;Qu&#233; la cambie por una el&#233;ctrica? Las de cuarzo gastan mucho y no calientan.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;As&#237; son los regalos de Felipe. Cuando &#233;ramos j&#243;venes, con el sueldo compraba una pila de libros.
&lt;br /&gt;&#8212; Para vos y los chicos&#8212; dec&#237;a.
&lt;br /&gt;&#8212; Sab&#233;s que no me gusta leer. Y lo que los chicos necesitan es ropa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Es in&#250;til luchar con Felipe.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; &#191;Cu&#225;nto te costo esa estufa?
&lt;br /&gt;&#8212; No se dice el precio de un regalo.
&lt;br /&gt;&#8212; Un regalo es algo que le gusta a quien lo recibe.
&lt;br /&gt;&#8212; No te aflijas. La compr&#233; con unos pesos que me gan&#233; a la quiniela.
&lt;br /&gt;&#8212; Si vos no jug&#225;s.
&lt;br /&gt;&#8212; No me cre&#233;s.
&lt;br /&gt;&#8212; No, no te creo. Metiste la mano en mi secreter.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		
		
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Y agarr&#233; la bolsa y me fui a comprar el pan. Que terminara &#233;l de desenvolverla. Y, cuando volv&#237;, ah&#237; estaba, como un chico con un juguete, estudiando el folleto con las instrucciones y el movimiento de las perillas.
&lt;br /&gt;&#8212; Me hace mal el kerosene&#8212;le dije.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Pero &#233;l me contest&#243;:
&lt;br /&gt;&#8212; Esta casa apesta a meada de gato.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Cuando Felipe se pone as&#237; le doy la espalda. Y me meto en m&#237; misma.
Doy vueltas en la cama, en la oscuridad. Deben ser las cuatro, seg&#250;n las agujitas verdes. Pero bien podr&#237;an ser las doce y veinte. Con estos relojes modernos es dif&#237;cil precisar el tiempo que es. Antes los relojes tra&#237;an todos los n&#250;meros. Y se o&#237;a el mecanismo. Tic-tac. Tic-tac. Y una se daba cuenta de que el tiempo iba pasando. Eso antes de la tragedia de los chicos.
De tanto en tanto, Ana y Susi se atropellan ladrando en el patio. Y los maullidos de Beto. Las dos corren y ladran como si fueran feroces. Le ladran a Beto que est&#225; en la azotea. Hace un rato me pareci&#243; que estaba en la azotea.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;A veces pienso que Felipe quiere que los animales duerman afuera para que se mueran de fr&#237;o.
&lt;br /&gt;&#8212; Es inhumano como los trat&#225;s&#8212;le dije.
&lt;br /&gt;&#8212; Inhumano es ponerles nombres de seres vivos.
&lt;br /&gt;&#8212; No est&#225;n vivos &#8212;le dije.
Y se call&#243;, arrodill&#225;ndose junto a la estufa, aflojando una perilla y levantando la coraza.
&lt;br /&gt;&#8212; Por la mecha no gasifica bien&#8212;dijo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No hay duda. Ese maullido es de Beto. Ahora salt&#243; al techo del dormitorio. Anda por las chapas del techo.
Pensar que desde el veintiuno de este mes los d&#237;as van a tener un minuto m&#225;s me saca da las casillas. Un minuto m&#225;s de insomnio, de pensamientos que no van a ninguna parte. Y afuera, el viento, oscuro, cortante. Sin embargo, hay noches que Felipe se queda en la puerta de calle mirando hacia la avenida hasta la hora de la cena, como esperando que aparezcan y vuelvan.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y ahora, en la noche, mientras Ana y Susi ladran en el patio, me cuesta respirar en la oscuridad del dormitorio. La estufa ilumina el rinc&#243;n de la ventana que da al jard&#237;n. Es tan fuerte el olor del kerosene. Una de estas noches vamos a morir asfixiados por la emanaci&#243;n del kerosene. Pero si me llego a levantar y saco la estufa al patio, Felipe va a protestar.
Por los ladridos cualquiera dir&#237;a que Ana y Susi son guardianas. Y no. Ladran de miedo. Si por m&#237; fuera, las perras dormir&#237;an debajo de nuestra cama. Pero Felipe se niega.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Los animales y la gente no deben mezclarse &#8212;dice.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;Y eso; lo sacaste de un libro?
&lt;br /&gt;&#8212; Rosas lo dec&#237;a. En el Manual para Capataces de Estancia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Felipe siempre tiene un libro a mano para retrucar.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Vos y tus libros&#8212;me fastidio&#8212;. Por tus libros estamos como estamos.
&lt;br /&gt;&#8212; Ayudan&#8212;me contesta.
&lt;br /&gt;&#8212; &#191;A qu&#233; ayudan?
&lt;br /&gt;&#8212; A comprender.
&lt;br /&gt;&#8212; No hay tanto para comprender en este mundo. Las cosas son como son. Y por m&#225;s vueltas que les des, son como son y no se puede hacer nada para cambiarlas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En la noche, por culpa del kerosene tengo nauseas y dolor de cabeza. Pero me callo. Porque Felipe duerme como un bendito. Cuando ronca, lo sacudo y se calla un rato. Entonces el silencio es como un gas mortal, igualito a la emanaci&#243;n de la estufa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#8212; Deber&#237;as aprender a manejarla&#8212;me dijo Felipe&#8212;. Te conviene saber como se prende y se apaga.
&lt;br /&gt;&#8212; Vos la trajiste, vos te encarg&#225;s.
&lt;br /&gt;&#8212; Igual que vos con las perras y ese gato de mierda.
&lt;br /&gt;&#8212; No seas boca sucia. Beto ni te molesta.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Me levanto en puntas de pie, me calzo las pantuflas y me abrigo con un bat&#243;n para ir a la cocina a prepararme un t&#233; de tilo. Parada frente a las hornallas, espero que hierva el agua. Dicen que el tilo hace dormir. Ser&#225; a los j&#243;venes. Acerco las palmas al fuego azul. Es tanto mejor el gas que el kerosene. Y es m&#225;s seguro tambi&#233;n. Pero Felipe no quiso saber nada con poner estufas de tiro balanceado.
Con prudencia, abro la puerta de la cocina para que entren Ana y Susi y despu&#233;s Beto, que tarda en venir porque anda por la azotea todav&#237;a, pero ya va a volver. Y cuando Beto entra, cierro y los dejo que se queden un rato adentro.
Aunque Felipe pueda levantarse para ir al ba&#241;o y descubrirme no me importa. Estos animales son como mis hijos. Por eso les puse sus nombres. Cuando los llamo me parece que los estoy llamando a ellos, que no se los llevaron, que todav&#237;a est&#225;n estudiando en el comedor, como cuando iban a la facultad.
Para entretenerme, mientras tomo despacito el t&#233;, leo el folleto que vino con la estufa. Felipe lo tiene siempre sobre la mesa, al lado de los cigarrillos .&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La vista no me da m&#225;s que para leer las letras m&#225;s gruesas:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;i&gt;1&#186;) Desarmar la garganta
&lt;br /&gt;2&#186;) Extraer la mecha
&lt;br /&gt;3&#186;)Colocar la mecha
&lt;br /&gt;4&#186;) Armar la garganta&lt;/i&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;No me viene el sue&#241;o, no hay caso.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Corso</title>
		<link>http://www.textosypretextos.com.ar/Corso</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.textosypretextos.com.ar/Corso</guid>
		<dc:date>2009-12-07T17:21:34Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mart&#237;n Gait&#225;n, Rodolfo Walsh</dc:creator>

<category domain="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros">De otros</category>


		<description>&lt;p&gt;Vos sab&#233;s c&#243;mo nos divertimos, el corso era un asco pero nosotros nos divertimos igual. El &#193;ngel se consigui&#243; unos plumachos, dice que los trajo de la isla y que crecen en una planta, pero eran como plumas de avestruz. Despu&#233;s me fij&#233; que en un quiosco los vend&#237;an a veinte sopes cada uno, qu&#233; atorrantes, imaginate que esas cosas crecen en los &#225;rboles y los tipos las venden a veinte mangos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hac&#237;a un tornillo que te la debo, pero igual las minas andaban casi en bolas en las carrozas, yo siempre digo que estas &#241;atas con tal de andar en
bolas hacen cualquier cosa. El &#193;ngel y yo empezamos a pasarles los plumachos por las gambas, vos sab&#233;s qu&#233; plato. A las tipas les gustaba, pero algunas pon&#237;an cara seria para disimular, vamos, viejo, a qui&#233;n no le gusta que le hagan cosquillitas. Un jet&#243;n que iba en una pic&#225; llena de florcitas le dijo al &#193;ngel por qu&#233; no se las met&#233;s a tu abuela y el &#193;ngel le refreg&#243; el plumacho por la cara. El tipo hizo como que se bajaba pero cuando nos vio las caras subi&#243; el vidrio y la dej&#243; a la hermanita en el cap&#243; y el &#193;ngel le rompi&#243; tres plumachos entre las gambas, estuvo exagerado.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros" rel="directory"&gt;De otros&lt;/a&gt;


		</description>


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		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Vos sab&#233;s c&#243;mo nos divertimos, el corso era un asco pero nosotros nos divertimos igual. El &#193;ngel se consigui&#243; unos plumachos, dice que los trajo de la isla y que crecen en una planta, pero eran como plumas de avestruz. Despu&#233;s me fij&#233; que en un quiosco los vend&#237;an a veinte sopes cada uno, qu&#233; atorrantes, imaginate que esas cosas crecen en los &#225;rboles y los tipos las venden a veinte mangos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Hac&#237;a un tornillo que te la debo, pero igual las minas andaban casi en bolas en las carrozas, yo siempre digo que estas &#241;atas con tal de andar en
bolas hacen cualquier cosa. El &#193;ngel y yo empezamos a pasarles los plumachos por las gambas, vos sab&#233;s qu&#233; plato. A las tipas les gustaba, pero algunas pon&#237;an cara seria para disimular, vamos, viejo, a qui&#233;n no le gusta que le hagan cosquillitas. Un jet&#243;n que iba en una pic&#225; llena de florcitas le dijo al &#193;ngel por qu&#233; no se las met&#233;s a tu abuela y el &#193;ngel le refreg&#243; el plumacho por la cara. El tipo hizo como que se bajaba pero cuando nos vio las caras subi&#243; el vidrio y la dej&#243; a la hermanita en el cap&#243; y el &#193;ngel le rompi&#243; tres plumachos entre las gambas, estuvo exagerado.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		
		
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Pero lo grande fue cuando vino el hind&#250; en un forcito del tiempo e mama. Este hind&#250; ven&#237;a todo desnudo, menos un calzoncillo cerradito y un turbante en el mel&#243;n con una piedra divina, te lo juro. Iba sentado en el cap&#243;, con las patas cruzadas, seguro que lo vio en el cine. Con una
mano se agarraba la barriga, y con la otra se tocaba la piedra del mel&#243;n y despu&#233;s el pecho y saludaba, hablando bajito en un idioma. Pero lo mejor que hac&#237;a este hind&#250; era que en cada bocacalle se tomaba un trago de un frasquito, prend&#237;a un f&#243;sforo y escup&#237;a unas llamaradas de samputa.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Cuando el &#193;ngel lo vio, se qued&#243; enloquecido y empezamos a seguirlo.
Yo le dec&#237;a dej&#225;me de joder, mir&#225; las minas, y el &#193;ngel nada, el hind&#250; lo ten&#237;a entusiasmado, lo miraba de arriba abajo como si fuera N&#233;lida
Roca. Ah&#237; supe que iba a hacer una cagada, porque el &#193;ngel ser&#225; lo que vos quieras, menos eso. Cuando quise acordar est&#225;bamos frente al palco el hind&#250; con el forcito y al lado el &#193;ngel y yo detr&#225;s. Entonces el hind&#250; mirando el palco donde estaba el intendente, echa la cabeza para atr&#225;s y se manda un trago doble de la nasta, y mirando al cielo se arrima el foforito. Y en eso lo veo al
&#193;ngel que levanta el plumacho y lo toca justito en el hueso de la garganta, y el hind&#250; empieza a escupir fuego hasta por los ojos y se siente un olor a bife que no te cuento, el hind&#250; parece que se quema, y yo hago lugar para los bomberos, o sea que me rajo. Y por la otra vereda lo veo al hind&#250; que lo corre al &#193;ngel, y ya no le habla en el idioma sino que le dice la puta que te pari&#243;, la puta que te pari&#243;, y menos mal que no lo agarra porque si no
lo mata.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Al rato nos encontramos con el &#193;ngel en la estaci&#243;n, el &#193;ngel hace como que me habla en el idioma, y nos meamos de la risa, viejo, vos sab&#233;s qu&#233; plato.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;Publicado en &lt;i&gt;Los Oficios Terrestres&lt;/i&gt;, 1965&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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	</item>
<item xml:lang="es">
		<title>Espantap&#225;jaros /3</title>
		<link>http://www.textosypretextos.com.ar/Espantapajaros-3</link>
		<guid isPermaLink="true">http://www.textosypretextos.com.ar/Espantapajaros-3</guid>
		<dc:date>2009-12-02T05:13:00Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Mart&#237;n Gait&#225;n, Oliverio Girondo</dc:creator>

<category domain="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros">De otros</category>


		<description>&lt;p&gt;Nunca he dejado de llevar la vida humilde que puede permitirse un modesto empleado de correos. &#161;Pues! mi mujer &#8212;que tiene la man&#237;a de pensar en voz alta y de decir todo lo que le pasa por la cabeza&#8212; se empe&#241;a en atribuirme los destinos m&#225;s absurdos que pueden imaginarse.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ahora mismo, mientras le&#237;a los diarios de la tarde, me pregunt&#243; sin ninguna clase de pre&#225;mbulos:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#171;&#191;Por qu&#233; no abandonaste el gato y el hogar? &#161;Ha de ser tan lindo embarcarse en una fragata!... Durante las noches de luna, los marineros se re&#250;nen sobre cubierta. Algunos tocan el acorde&#243;n, otros acarician una mujer de goma. T&#250; fumas la pipa en compa&#241;&#237;a de un amigo. El mar te ha endurecido las pupilas. Has visto demasiados atardeceres. &#191;Con qu&#233; puerto, con qu&#233; ciudad no te has acostado alguna noche? &#191;Las velas ser&#225;n capaces de brindarte un horizonte nuevo? Un d&#237;a en que la calma ya es una maldici&#243;n, bajas a tu cucheta, desanudas un pa&#241;uelo de seda, te ahorcas con una trenza de mujer&#187;.&lt;/p&gt;

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&lt;a href="http://www.textosypretextos.com.ar/De-otros" rel="directory"&gt;De otros&lt;/a&gt;


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		&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p&gt;Nunca he dejado de llevar la vida humilde que puede permitirse un modesto empleado de correos. &#161;Pues! mi mujer &#8212;que tiene la man&#237;a de pensar en voz alta y de decir todo lo que le pasa por la cabeza&#8212; se empe&#241;a en atribuirme los destinos m&#225;s absurdos que pueden imaginarse.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ahora mismo, mientras le&#237;a los diarios de la tarde, me pregunt&#243; sin ninguna clase de pre&#225;mbulos:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#171;&#191;Por qu&#233; no abandonaste el gato y el hogar? &#161;Ha de ser tan lindo embarcarse en una fragata!... Durante las noches de luna, los marineros se re&#250;nen sobre cubierta. Algunos tocan el acorde&#243;n, otros acarician una mujer de goma. T&#250; fumas la pipa en compa&#241;&#237;a de un amigo. El mar te ha endurecido las pupilas. Has visto demasiados atardeceres. &#191;Con qu&#233; puerto, con qu&#233; ciudad no te has acostado alguna noche? &#191;Las velas ser&#225;n capaces de brindarte un horizonte nuevo? Un d&#237;a en que la calma ya es una maldici&#243;n, bajas a tu cucheta, desanudas un pa&#241;uelo de seda, te ahorcas con una trenza de mujer&#187;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		
		
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;Y no contenta con hacerme navegar por todo el mundo, cuando hace diecis&#233;is a&#241;os que estoy anclado en el correo:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#171;&#191;Recuerdas las que ten&#237;a cuando me conociste?... En ese tiempo me imaginaba que ser&#237;as soldado y mis pezones se incendiaban al pensar que tendr&#237;as un pecho &#225;spero, como un felpudo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#187;Eras fuerte. Escalaste los muros de un monasterio. Te acostaste con la abadesa. La dejaste pre&#241;ada. &#191;A qu&#233; tiempo, a qu&#233; naci&#243;n pertenece tu historia?... Te has jugado la vida tantas veces, que posees un olor a barajas usadas. &#161;Con qu&#233; avidez, con qu&#233; ternura yo te besaba las heridas! Eras brutal. Eras taciturno. Te gustaban los quesos que saben a verija de s&#225;tiro... y la primera noche, al poseerme, me destrozaste el espinazo en el respaldo de la cama&#187;.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Y como me dispusiera a demostrarle que lejos de cometer esas barbaridades, no he ambicionado, durante toda mi existencia, m&#225;s que ingresar en el Club Social de V&#233;lez S&#225;rsfield:&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#171;Ahora te veo arrodillado en una iglesia con olor a bodega.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#187;M&#237;rate las manos; s&#243;lo sirven para hojear misales. Tu humildad es tan grande que te averg&#252;enzas de tu pureza, de tu sabidur&#237;a. Te hincas, a cada instante para besar las hojas que se quejan y que suspiran. Cuando una mujer te mira, bajas los p&#225;rpados y te sientes desnudo. Tu sudor es grato a las prostitutas y a los perros. Te gusta caminar, con fiebre, bajo la lluvia. Te gusta acostarte, en pleno campo, a mirar las estrellas...&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&#187;Una noche &#8212;en que te hallas con Dios&#8212; entras en un establo, sin que nadie te vea, y te estiras sobre la paja, para morir abrazado al pescuezo de alguna vaca...&#187;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_ps'&gt;&lt;p&gt;de &lt;i&gt;Espantap&#225;jaros&lt;/i&gt;, 1932&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
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